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La 111ª sesión del Comité de Seguridad Marítima (MSC 111) de la Organización Marítima Internacional marcó un hito para el sector marítimo global con la adopción del Código MASS, primer marco internacional destinado a regular la operación segura de los futuros buques marítimos autónomos. Más allá del avance tecnológico que representa la navegación autónoma, la decisión refleja una realidad cada vez más evidente: el transporte marítimo se encuentra inmerso en un proceso acelerado de transformación digital donde la seguridad operacional, la integridad de los sistemas y la confianza en los datos serán tan relevantes como la propia seguridad física de los buques y las instalaciones portuarias.
Sin embargo, uno de los avances más relevantes de MSC 111 pasó prácticamente desapercibido para gran parte de la industria. Paralelamente al desarrollo normativo de los sistemas autónomos, los Estados Miembros acordaron avanzar en la construcción de un futuro Código de Ciberseguridad Marítima, iniciativa que comenzará su trabajo técnico durante los próximos años bajo el alero de la OMI. Esta decisión reconoce que la creciente dependencia de sistemas digitales, tecnologías OT, comunicaciones satelitales, plataformas logísticas e infraestructuras interconectadas está generando nuevas superficies de exposición que requieren un enfoque regulatorio común y armonizado a nivel internacional.
Para Chile, cuya economía depende de manera significativa de sus puertos, cadenas logísticas y corredores bioceánicos, esta evolución normativa representa una oportunidad estratégica que no puede ser observada desde la distancia. La experiencia acumulada en gestión del riesgo cibernético marítimo, el avance de la institucionalidad nacional en materia de ciberseguridad y el trabajo desarrollado en infraestructuras críticas posicionan al país en condiciones de aportar técnicamente a esta discusión.
La construcción del futuro Código de Ciberseguridad Marítima será un proceso de largo alcance que definirá estándares para las próximas décadas, por lo que la participación temprana de la comunidad marítima, académica, regulatoria e industrial chilena será fundamental para asegurar que las realidades operacionales de nuestra región estén representadas en una de las conversaciones más importantes para el futuro de la seguridad marítima mundial.
Fuente: Portal Portuario

