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Las condiciones climáticas registradas durante el mes de junio en el sudoeste bonaerense determinaron una estabilización en la disponibilidad de agua en los suelos, consolidando un escenario heterogéneo para el desarrollo de las labores agrícolas. De acuerdo con los datos procesados en el informe mensual de la Bolsa de Cereales y Productos de Bahía Blanca (BCP), las precipitaciones promedio en la región alcanzaron un acumulado de 27 milímetros. Esta cifra, obtenida a través de su Red de Estaciones Meteorológicas (REM), replica la media mensual histórica calculada para el período comprendido entre los años 2016 y 2025. Con este aporte, el nivel de agua acumulado en lo que va del año ascendió a 402 milímetros.
En el aspecto térmico, el mes se caracterizó por una temperatura media de 9°C. Las marcas máximas promedio se posicionaron en los 18°C, mientras que las mínimas promedio descendieron hasta los -2°C en el área de cobertura del informe.

La evolución de las reservas hídricas durante el periodo analizado mostró un comportamiento favorable en la zona de estudio, finalizando el mes con un predominio de condiciones de humedad ubicadas entre adecuadas y óptimas. Esta situación estuvo acompañada por una reducción paulatina de las superficies que manifestaban excesos hídricos hacia el comienzo de junio.
No obstante, la campaña agrícola atraviesa una etapa de superposición de tareas que se encuentra regulada por el estado de los perfiles. La trilla de soja registra un avance general del 87%, en tanto que la recolección de maíz cubre aproximadamente el 35% de la superficie apta. Si bien la ocurrencia de ventanas temporales de buen clima facilitó el ingreso de las maquinarias a los lotes en determinados distritos, la elevada humedad presente en la tierra continúa actuando como un factor condicionante para el avance de las cosechadoras. Esta dificultad se evidencia con mayor fuerza en la franja centro-este de la región, donde todavía queda por recolectar un porcentaje significativo de los planteos de soja de segunda.
Por el contrario, la zona norte presenta la recolección de los cultivos estivales prácticamente concluida, mientras que los sectores centro-oeste y sur exhiben un ritmo más ágil tanto en el cierre de la cosecha gruesa como en las tareas de implantación correspondientes al ciclo invernal.

La disponibilidad de humedad en los suelos se posiciona como una variable favorable para el arranque de los cereales de invierno. Hasta el momento, la siembra total de la fina cubre el 40% de las 2,1 millones de hectáreas proyectadas a nivel regional. En el desglose por especie, el trigo muestra un progreso del 42%, lo que representa 583.000 hectáreas implantadas sobre una intención global de 1,4 millones de hectáreas. Por su parte, la cebada alcanza una cobertura del 35%, equivalente a 272.000 hectáreas sobre las 775.000 hectáreas estimadas para la presente campaña.
Pese a las condiciones iniciales propicias, existen áreas del centro y sudeste bonaerense donde las lluvias de los meses precedentes mantienen los perfiles en su capacidad máxima de almacenamiento, provocando anegamientos de carácter puntual. Este panorama, combinado con la baja demanda atmosférica propia de la estación invernal, restringe la velocidad de las sembradoras y posterga la finalización de los esquemas remanentes de verano.
En el contexto económico, los márgenes financieros ajustados determinan que la intención de siembra general se sitúe sutilmente por debajo de la registrada en el ciclo anterior. Sin embargo, la baja en la cotización internacional de la urea modificó de forma positiva la relación insumo-producto para el trigo y la cebada, lo que establece perspectivas favorables para la dosificación de fertilizantes y el nivel tecnológico de los lotes.

Los pronósticos para los próximos diez días indican que los mayores acumulados de lluvia se concentrarán sobre el sector este de la región, con registros estimados de hasta 25 milímetros. En paralelo, para ese mismo período de tiempo, las proyecciones agrometeorológicas señalan un riesgo elevado de ocurrencia de heladas en toda el área de influencia, con probabilidades que se ubican en una franja de entre el 80% y el 90%.

