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Las marejadas es un fenómeno climatológico que afecta directamente a las actividades que se desarrollan en el mar y las operaciones portuarias no son la excepción. Estas inclemencias ponen a prueba la infraestructura de los puertos chilenos y la capacidad de pronosticar las variaciones del oleaje, especialmente, en Puerto Valparaíso, que según expertos carece de un sistema para tomar decisiones en forma preventiva.
En medio del desarrollo del II Taller de Marejadas organizado por la Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), PortalPortuario conversó con Felipe Berríos, asesor marítimo e ingeniero en administración marítima, quien abordó las condiciones actuales en que se encuentran los puertos nacionales para enfrentar las marejadas en especial en Valparaíso y San Antonio. Además, profundizó en cómo se está trabajando en los recintos portuarios para obtener mayor información sobre los pronósticos
¿Cuál sería la principal afectación que provocan las marejadas en las actividades portuarias?
Principalmente es la aproximación de la nave que considera el embarque del práctico, la operación de los remolcadores y la maniobra de atraque y desatraque; ahí se realiza todo un estudio para que estas maniobras sean seguras.
Por otra parte, debemos si o si pronosticar y para eso tenemos que tener pronósticos locales bien calibrados a través de los estudios y en base a eso los puertos pueden diseñar soluciones, vuelvo a insistir en el tema local porque no existe una solución transversal de Arica a Punta Arenas, en el fondo cada puerto debe realizar esa investigación de forma individual .
Respecto al Puerto de San Antonio ¿Cuáles fueron tus experiencias con las marejadas y que cosas se pueden mejorar en el recinto?
Yo pienso que San Antonio estaba en buen pie cuando llegué, ellos iniciaron un proceso de medición hace muchos años y nos permitió poder estudiar, osea no partimos de cero, en el fondo eso es muy importante. La creación del área marítima en donde yo trabajaba se desarrolló a través de consultoría con la academia y empresas privadas, un sistema bien robusto de pronóstico y eso nos permitía saber qué era lo que iba a ocurrir en el puerto durante las próximas horas e incluso teníamos pronósticos de hasta 10 días, los que se iban calibrando según nos íbamos acercando, en ese sentido me ayudó mucho tener información real que me permitió realizar desarrollo e investigaciones.
Claramente, las mil maniobras que se realizan en San Antonio son el gran desafío porque en el fondo es donde uno tiene que tratar de planificar de la mejor forma posible para que exista la mayor continuidad operacional y no eventos disruptivos.
Creo que los sistemas de medición son siempre perfectibles y se pueden robustecer, mientras más puntos de medición tengas mejor espectro vas a poder cubrir. Tienen todo un desafío por delante con la generación del Puerto Exterior, van a tener que replicar lo que tienen actualmente y más, porque en el fondo va a ver un desafío para otro tipos de naves, por lo tanto hay un desafío técnico y tienen mucho por hacer.
En relación al Puerto de Valparaíso, es sabido que su molo de abrigo es uno de los más antiguos del país ¿Lo ves capacitado para resistir un episodio fuerte de marejadas?
Sí, lo que sí observé en San Antonio -porque con Valparaíso eran complementarios en su operación- cuando nosotros teníamos problemas con marejadas, los buques se desviaban hacia allá y así nos íbamos complementando, Valparaíso tiene un nivel de protección mucho mejor que otras bahías de Chile.
Sin embargo, creo que a pesar de tener una gran cantidad de información, no hay un desarrollo robusto para una toma de decisión operativa preventiva respecto a los eventos de marejadas porque no los afecta tanto, no se ha desarrollado como debería ser.
Nosotros en San Antonio teníamos una cantidad importante de cierre de puerto por marejadas en el año y Valparaíso solo tenía cierres temporales o cuando habían marejadas del noroeste, entonces yo creo que el desafío está en poder desarrollar mejor los métodos para obtener data y mejores pronósticos.
¿Cuáles son las características que deben tener las aguas de abrigadas de Chile para evitar reducir el efecto de estos eventos?
En general los puertos están bien ubicados porque la gente más antigua sabia muy bien donde instalarlos, si vemos las bahías, todas están protegidas del viento sur, pero las obras de abrigo y la ingeniería aplicada a esas áreas debieran considerar estos eventos que estamos analizando, como lo ocurrido en el 2015 y 2024 no había mucho registro de aquello, por lo tanto, deberían considerar molos de abrigo de mayor volumen como lo que se va a construir en San Antonio.
También es importante observar la estructura que se hizo en el Puerto de Mejillones, que tiene unos dolphin gigantes de protección. Los muelles no están construidos de esa forma porque sí, hay todo un estudio para proteger la nave en su faena de carga y descarga.
¿Un fenómeno de marejadas con las características climatológicas que se presentan en Chile podría provocar un accidente grave en una maniobra portuaria?
Sí, sin embargo, yo estoy convencido que en los sistemas de pronósticos hemos llegado a tal nivel de sofisticación que eso nos permite tener información fidedigna que la autoridad marítima tiene a disposición para tomar buenas decisiones operativas y lo interesante es la gobernanza que existe en base a eso. Cuando el capitán de puerto hace un análisis en conjunto con las empresas portuarias en paralelo con los terminales, prácticos y remolcadores; se puede minimizar el riesgo, yo creo que estamos en una buena ruta.
Fuente: PortalPortuario

