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El presidente de la Asociación Americana de Autoridades Portuarias para América Latina (AAPA Latam), Juan Duarte, sostuvo que el principal obstáculo para la modernización de los puertos de la región no es tecnológico sino institucional. Así lo planteó en una entrevista con dataPORTUARIA, en el marco de su ciclo de entrevistas a referentes del sistema portuario, logístico y de comercio exterior, en la que abordó la transformación de la gestión portuaria a partir del uso de datos.
Consultado sobre qué cambia cuando una autoridad portuaria empieza a decidir en base a datos y no por experiencia o intuición, Duarte señaló que la información bien procesada permite mejorar la asignación de recursos y anticipar la operación. Explicó que los datos ordenados permiten asignar mejor los muelles, las grúas y el personal, definir las ventanas de recalada de los buques, predecir la demanda real y medir los riesgos con mayor precisión.
Duarte definió el Business Intelligence en términos operativos y lo despojó de tecnicismo:
"Por Business Intelligence entiendo el proceso de convertir datos operativos en indicadores que permitan tomar decisiones", explicó.
Detalló que, a partir de datos que suelen estar dispersos en sistemas que no se comunican entre sí, se pueden medir tiempos de espera, permanencia en muelle, productividad de grúas, dwell time, ocupación del patio, rendimiento del muelle y tiempos de permanencia de los camiones, entre otros indicadores clave para la eficiencia de una terminal.

Consultado por el punto de partida real de los puertos latinoamericanos, Duarte sostuvo que la región convive con dos velocidades. Por un lado, terminales que todavía operan con procesos en papel o con planillas de cálculo aisladas; por el otro, terminales altamente automatizadas que digitalizaron sus procesos. Entre los casos destacados mencionó al Grupo Puerto de Cartagena —al que definió como el tercer puerto más eficiente del mundo, con un gemelo digital y un sistema de indicadores consolidado—, además de Lázaro Cárdenas en México, y desarrollos en Santos y Paranaguá en Brasil, Panamá y Perú.
Duarte señaló que esa transformación fue impulsada tanto por concesionarios respaldados por operadores globales —mencionó a DP World, ICTSI, PSA, APM Terminals y Cosco— como por operadores privados regionales, entre ellos el propio Grupo Puerto de Cartagena y la Sociedad Portuaria de Buenaventura.
Ante la pregunta sobre qué debería hacer un puerto que hoy trabaja casi sin datos, Duarte fue categórico en recomendar no comenzar por la compra de tecnología:
"No compre nada. Primero, diagnostique", respondió.
Recomendó dedicar entre 60 y 90 días a un diagnóstico profundo de la operación, seleccionar entre cinco y diez indicadores clave e identificar, para cada uno, la fuente del dato, su calidad, su frecuencia de captura y el responsable. Recién a partir de ese mapeo, señaló, corresponde montar un tablero para capturar y medir la información. Según explicó, ese ejercicio inicial, que puede encararse con los propios equipos de la terminal, ya produce las primeras mejoras.
"Necesitamos no solamente sentarnos a pedir proveedores, sino a aplicar principios de gerencia para empezar un proceso de digitalización", afirmó.

Sobre la inteligencia artificial, Duarte diferenció los usos ya consolidados de las promesas. Indicó que la tecnología ya da resultados en predicción de arribos, planificación de muelles, mantenimiento predictivo, reconocimiento de imágenes y patentes, detección de incidentes y predicción de demanda y de disrupciones operativas.
No obstante, puso el foco en la ciberseguridad como el principal desafío de los próximos años, con una advertencia sobre la asimetría entre los atacantes y las estructuras reguladas:
"Está dando resultados negativos en ciberseguridad porque los criminales van más rápido que lo que los puertos pueden resolver", señaló.
Duarte planteó que el desarrollo de los modelos de lenguaje otorga a los delincuentes un campo de acción amplio, mientras que las autoridades y los operadores legales enfrentan procesos regulatorios y burocráticos que dificultan la respuesta. Alertó, además, sobre la aparición de proveedores que ofrecen soluciones de ciberseguridad superficiales construidas sobre herramientas de terceros. En ese marco, mencionó que la asociación trabaja en convenios de cooperación regional y con el comando cibernético del servicio de guardacostas de los Estados Unidos.
Respecto de los gemelos digitales, Duarte explicó que permiten ensayar decisiones y simular escenarios sin comprometer inversiones millonarias. Señaló que la herramienta posibilita anticipar congestiones, modelar inversiones, flujos operativos, desempeño de la infraestructura, condiciones climáticas, emergencias, dragado y asignación de muelles. Volvió a citar el caso del Grupo Puerto de Cartagena y mencionó al puerto de Singapur como referencia internacional.
Para Duarte, el mayor cambio que introducen los datos y los gemelos digitales está en las decisiones estratégicas:
"Muchos de los puertos en América Latina invierten por presión política. Un gemelo digital te permite invertir por evidencia", sostuvo.

Consultado por el rol de la asociación en un sector donde los puertos son a la vez competidores, Duarte la describió como un espacio neutral de cooperación:
"Cada quien puede competir en sus países. Nosotros somos ese espacio neutral de cooperación y conversación", expresó.
Señaló que AAPA Latam busca crear un lenguaje y una metodología común de desempeño a partir del intercambio de buenas prácticas e indicadores, más que de la comparación mediante rankings. Como ejemplo de esos espacios, mencionó un evento especializado realizado recientemente en Bahía Blanca, Argentina, y un seminario sobre contenedores y relación ciudad-puerto previsto para fines de septiembre en Marruecos.
De cara al congreso anual de la asociación, que se realizará en Guatemala en diciembre, Duarte sostuvo que el encuentro mostrará los retos actuales del sector, pero también la determinación de los puertos latinoamericanos de ser protagonistas a nivel internacional. Adelantó que se expondrán casos de éxito en digitalización, sostenibilidad, seguridad, ciberseguridad y manejo de distintos tipos de carga. Indicó que se espera la participación de más de 30 países y afirmó que la región tiene en seguimiento más de 20.000 millones de dólares de nueva inversión portuaria.

En el cierre, Duarte reiteró que el mayor freno para el salto de los puertos de la región es la fragmentación institucional, la falta de responsables claros de los datos y la necesidad de armonizar la regulación. Proyectó a América Latina como una plataforma competitiva e interoperable, con mayor previsibilidad, automatización y énfasis en la ciberseguridad.
Consultado por una palabra para describir al sistema portuario latinoamericano, lo definió como "resiliente y luchador":
"En las crisis, el resto puede parar. Nuestros puertos siguen operando", concluyó.

