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Marielle Trujillo Alvear es Directora Ejecutiva de Talento Chile, fundadora de Talento Marino*.
Cuando el talento no está bien definido, evaluado o gestionado, el negocio lo paga y en industrias críticas como el transporte marítimo y las operaciones portuarias, ese costo no solo impacta productividad. También puede afectar continuidad operacional, seguridad, cumplimiento de servicios y capacidad de respuesta frente a contingencias.
Durante los últimos años, la industria marítimo-portuaria ha realizado importantes avances en infraestructura, tecnología, automatización y eficiencia operacional. Sin embargo, existe un desafío que muchas veces continúa resolviéndose desde la urgencia: la gestión del talento.
Quienes trabajamos cerca de este sector sabemos que una operación eficiente depende de mucho más que equipamiento, sistemas o procesos.
Detrás de cada maniobra, cada recalada, cada transferencia de carga y cada servicio logístico existen personas tomando decisiones críticas.
Por eso resulta llamativo que, en una industria que ha avanzado significativamente en profesionalización de sus operaciones, parte importante de los procesos de búsqueda y contratación continúen dependiendo de mecanismos informales como contactos personales, recomendaciones, grupos de mensajería o redes de confianza.
Estos mecanismos han sido históricamente útiles y seguirán teniendo valor. Sin embargo, el contexto actual exige complementarlos con procesos más estructurados, trazables y alineados con los estándares que hoy demanda la operación moderna.
La industria enfrenta simultáneamente varios desafíos: recambio generacional, escasez de ciertos perfiles especializados, mayores exigencias de cumplimiento normativo, presión por mantener la continuidad operacional y la necesidad de atraer nuevas generaciones hacia carreras vinculadas al mundo marítimo y portuario.
En este escenario, las decisiones de talento adquieren una relevancia estratégica.
Una contratación inadecuada, una vacante crítica que permanece abierta por demasiado tiempo o la falta de acceso oportuno a personal calificado pueden generar impactos que van mucho más allá del área de recursos humanos. Pueden afectar productividad, seguridad, coordinación de equipos y resultados de negocio.
Durante más de 20 años trabajando en gestión estratégica de personas, liderazgo y desarrollo organizacional, he observado que las organizaciones más exitosas son aquellas que entienden que la gestión del talento no es un proceso administrativo. Es una decisión estratégica.
Las personas correctas, en el momento correcto y con las competencias adecuadas, pueden marcar diferencias significativas en la capacidad de una organización para cumplir sus objetivos operacionales.
Por esa razón, considero que uno de los próximos desafíos de la industria será avanzar hacia modelos más modernos y especializados de conexión entre empresas y talento.
No se trata únicamente de cubrir vacantes. Se trata de generar mejores decisiones, mayor trazabilidad, más confianza y mejores condiciones para el desarrollo de carrera de quienes forman parte de este sector.
La experiencia recogida durante el desarrollo de iniciativas especializadas para la industria confirma que existe interés por avanzar hacia mecanismos más modernos, trazables y alineados con las exigencias operacionales actuales.
La transformación digital del sector no puede quedarse solamente en las operaciones, la logística o la infraestructura. También debe llegar a la forma en que las empresas encuentran, evalúan y desarrollan talento, porque detrás de cada operación eficiente, siempre hay personas.
* La autora es ingeniera en Administración, Magíster en Dirección y Gestión de Personas y consultora en gestión estratégica de talento, liderazgo y desarrollo organizacional. Cuenta con más de 20 años de experiencia acompañando a organizaciones en decisiones críticas de personas en industrias de alta exigencia operacional, incluyendo el sector marítimo y naviero.
Fuente: portalportuario