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Japón recibirá en julio un impulso en su suministro de crudo de Medio Oriente tras la salida de dos superpetroleros de propiedad nipona que transportaban petróleo saudí y se encontraban retenidos en el estrecho de Ormuz, según datos de transporte marítimo.
Ambos buques se sumaron a una flota de naves liberadas el día anterior, lo que elevó a 16 millones de barriles el volumen total de carga a bordo de navíos vinculados a Japón que lograron cruzar el paso esta semana, disminuyendo así los niveles de crudo retenido en el Golfo Pérsico.
Uno de los petroleros es propiedad y está operado por Nippon Yusen (NYK Line), mientras que el otro pertenece y es administrado por Kawasaki Kisen Kaisha (K Line), según mostraron los datos de LSEG. Cada uno de ellos cargó 2 millones de barriles de crudo saudí el 1 de marzo, de acuerdo con los datos de Kpler.
Un portavoz de la Asociación de Armadores de Japón (JSA) señaló recientemente que el número de buques vinculados a Japón que permanecían en el Golfo Pérsico había disminuido a 26, frente a los 45 registrados al inicio del conflicto.
El lunes 6 de julio, seis VLCC cargados con 12 millones de barriles de crudo de Medio Oriente, dos quimiqueros, un car carrier (y un portacontenedores -todos ellos vinculados a Japón- salieron del estrecho. Los petroleros transportan crudo de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Qatar, cargados entre finales de febrero y principios de marzo.
La mayoría de estos buques son operados por la naviera japonesa Mitsui O.S.K. Lines (MOL) Además de las naves varadas, cinco VLCC cargados con petróleo saudí procedente del Puerto de Ras Tanura tienen como destino provisional Japón, luego de que el mayor exportador del mundo reanudara las cargas a finales de junio en su principal terminal portuario ubicado dentro del Golfo Pérsico, según mostraron los datos de Kpler.
Japón, que dependía de Medio Oriente para el 94% de su suministro de crudo antes de que estallara la guerra con Irán en febrero, vio cómo sus importaciones de petróleo se desplomaban en abril al nivel más bajo en más de 60 años, después de que el suministro procedente de la región productora del Golfo Pérsico cayera un 68% interanual.

