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Las exportaciones norcoreanas de carbón y minerales, sujetas a sanciones internacionales, han repuntado ante la falta de supervisión por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sostenidas por el trabajo forzado y una red de transporte marítimo que opera a través de China y Rusia, según denunció un grupo de derechos humanos con sede en Seúl.
La Alianza de Ciudadanos por los Derechos Humanos de Corea del Norte (NKHR), en un informe conjunto con el grupo de investigación británico Data Desk, sostiene que este comercio se ha acelerado desde marzo de 2024, cuando Rusia vetó la renovación del panel independiente de la ONU que supervisaba el cumplimiento de las sanciones por parte de Pionyang.
Basándose en imágenes satelitales, el grupo observó buques de gran tamaño en cinco de los principales puertos de Corea del Norte y descubrió que su número se multiplicó casi por cinco en 2025, pasando de 783 en 2019 a 3.756. El recuento abarca a todos los navíos de carga con capacidad para transportar otras mercancías como hierro y armas, no solo carbón.
En Namp'o, el recinto portuario con mayor actividad y la principal vía de salida para el carbón, los avistamientos de naves aumentaron a más de 3.000 el año pasado en comparación con los 554 registrados en 2019, la cifra más alta en los registros del grupo.
El informe también analizó los datos de seguimiento de buques y descubrió que navíos sancionados atracaron en puertos extranjeros con mayor frecuencia tras el colapso de la supervisión de la ONU, alcanzando hasta 25 visitas el año pasado en comparación con las cuatro de 2019.
El reporte dio cuenta que el comercio de carbón está gestionado casi en su totalidad por empresas vinculadas al Ministerio de Defensa Nacional de Corea del Norte, el cual destina las ganancias a los militares y a las agencias de seguridad que operan las minas y los campos de prisioneros del país.
"Todo está interconectado: el trabajo forzado, los bienes que produce y las amenazas a la seguridad internacional. Todo forma parte de un mismo engranaje y es muy difícil de rastrear", afirmó Ji-yoon Lee, coautora del informe.
El documento sostiene que las minas son trabajadas por prisioneros políticos, soldados no remunerados y descendientes de prisioneros de guerra surcoreanos que nunca regresaron a sus hogares tras el conflicto de 1950 a 1953.
Una población estimada de entre 50.000 y 80.000 personas confinadas al trabajo minero debido a un sistema de castas hereditario. Los hallazgos también se basaron en 22 entrevistas con antiguos prisioneros, norcoreanos que lograron escapar y exfuncionarios.
La ONU prohibió las exportaciones de carbón de Corea del Norte en 2017, pero el Servicio de Inteligencia Nacional de Corea del Sur estima que el país aun así envió alrededor de 1.5 millones de toneladas el año pasado.
Se sospecha que su origen fue falsificado como si fuera ruso para expandir las ventas a China y a otros compradores, según datos del legislador del Partido Popular, Yoo Yong-won.
La NKHR calificó esa cifra como un "mínimo absoluto", señalando que un granelero transporta unas 39.000 toneladas y que 1.5 millones de toneladas equivalen a menos de 40 envíos al año.

