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La Unión Europea ha aclarado que su próxima prohibición del gas natural licuado ruso se extiende mucho más allá de las importaciones a Europa, prohibiendo a los operadores de la UE transportar, comercializar o vender GNL ruso en cualquier parte del mundo, una medida con importantes implicaciones tanto para las compañías navieras como para los compradores de energía europeos.
En una carta del 1 de junio de la oficina del Comisario de Energía de la UE, Dan Jorgensen, a la consultora de GNL y agente marítimo Poten & Partners, Bruselas buscó resolver la persistente incertidumbre sobre cómo se aplicaría la prohibición a los cargamentos destinados a mercados no pertenecientes a la UE.
"El transporte de GNL ruso por parte de operadores de la Unión, independientemente del destino final, está prohibido en el contexto de la prohibición del GNL", decía la carta.
"Las nuevas normas prohíben a las empresas comercializar GNL ruso o venderlo en terceros países, ya que no importa si el GNL ruso está destinado a la UE o no", añadió la carta.
La aclaración resuelve una cuestión clave que había permanecido abierta desde que la UE acordó la legislación para eliminar gradualmente las importaciones de gas ruso. Si bien la ley prohibía claramente las importaciones al bloque a partir del 1 de enero de 2027 en virtud de los contratos de GNL a largo plazo existentes, las empresas habían debatido si los armadores, comerciantes y compradores europeos podían seguir manejando cargamentos de GNL ruso destinados a Asia u otros mercados.
La aclaración puede complicar aún más la cadena logística de GNL Ártico de Rusia. La mayoría de los buques metaneros rompehielos especializados Arc7 que sirven al proyecto Yamal GNL son operados o gestionados por empresas con sede en Europa, en particular la griega Dynagas y la británica Seapeak, mientras que buques adicionales son operados por la japonesa MOL.
La decisión significa que los operadores de buques metaneros con sede en la UE, así como los compradores europeos con acuerdos de suministro a largo plazo, ya no podrán transportar, comercializar o redirigir volúmenes de GNL ruso a clientes fuera del bloque una vez que la prohibición entre en vigor.
La aclaración es particularmente significativa para la francesa TotalEnergies, que posee una participación del 20% en Yamal GNL y una participación del 19,4% en el productor ruso Novatek. La compañía francesa había estado evaluando sus opciones antes de la fecha límite de 2027 en medio de la incertidumbre sobre si los volúmenes de GNL contratados podrían desviarse a compradores de terceros países.
El director ejecutivo de TotalEnergies, Patrick Pouyanne, dijo a principios de este mes que la compañía aún carecía de claridad de las autoridades sobre el tema y había recibido interpretaciones legales contradictorias. La compañía indicó previamente que podría considerar vender su participación en Yamal GNL si se le impedía comercializar la producción del proyecto fuera de Europa.
La nueva orientación puede acelerar una retirada más amplia del sector de GNL Ártico de Rusia. A principios de este mes, el presidente ruso Vladimir Putin firmó un decreto que autoriza la venta de la participación del 10% de TotalEnergies en el proyecto sancionado Arctic LNG 2, aunque el momento de cualquier transacción sigue sin estar claro.
Otras empresas que enfrentan consecuencias significativas incluyen la española Naturgy y la alemana SEFE, ambas se han convertido en importantes compradoras de GNL ruso a través de contratos a largo plazo. Naturgy advirtió previamente que la eliminación gradual de la UE podría afectar los compromisos de compra por valor de más de 10 mil millones de euros y había argumentado que desviar los cargamentos a mercados alternativos podría ayudar a mitigar los daños contractuales.
La Comisión Europea ha argumentado que permitir que las empresas de la UE sigan comercializando GNL ruso en el extranjero socavaría el objetivo de la legislación.
La interpretación de la UE apunta a una desvinculación integral del comercio de GNL de Rusia, lo que podría obligar a Moscú a encontrar acuerdos de envío alternativos para uno de sus proyectos de exportación de energía más importantes. También puede tentar a los actuales operadores de buques a transferir sus buques metaneros rompehielos especializados a subsidiarias u operadores fuera de la UE.

