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Las interrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, provocadas por la guerra en Irán, podrían estancar el comercio mundial de gas natural licuado (GNL) durante 2026. Esto ocurriría incluso si los flujos se normalizan en los próximos tres meses, según dio cuenta Shell.
No obstante, la compañía prevé que el crecimiento se reanude en 2027 y que la demanda repunte con fuerza hacia el año 2050.
Desde el inicio del conflicto, la grave afectación al tráfico de buques cisterna en este paso clave ha paralizado cerca de una quinta parte del suministro mensual global de GNL. Inicialmente, Shell proyectaba que en el año en curso se superara las toneladas métricas registrada en 2025.
Sin embargo, Shell prevé que la demanda global de GNL aumentará aproximadamente un 65% para el año 2050, impulsada en gran medida por Asia, a medida que los países buscan alternativas al carbón con menores emisiones y los centros de datos disparan la demanda de energía, según el informe anual de perspectivas de GNL de la empresa.
Es probable que la demanda mundial alcance casi 700 millones de toneladas al año para esa fecha, señaló el mayor comercializador del mundo de este combustible superfresco.
"El conflicto creó un impacto sistémico cuyas perturbaciones se extendieron en cascada por todos los segmentos de la economía; sin embargo, la industria del GNL ha demostrado ser resiliente y capaz de adaptarse a las cambiantes condiciones del mercado", señaló en el informe Cederic Cremers, presidente de gas integrado de Shell.
La compañía señaló que el reciente crecimiento en el suministro de GNL y en la infraestructura de regasificación ha mejorado la resiliencia del mercado, ayudando a limitar el impacto de la interrupción del transporte marítimo a través de Ormuz.
Además, la puesta en marcha de nuevas instalaciones de licuefacción en América del Norte, el mejor rendimiento de las plantas existentes y unas importaciones asiáticas de GNL más lentas han ayudado a compensar la reducción del suministro proveniente de Medio Oriente.
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha alterado las perspectivas globales del GNL al elevar los precios, dañar las instalaciones de exportación de Qatar y retrasar nuevos suministros, lo que siembra dudas sobre la demanda de los compradores asiáticos sensibles a los precios.
Los analistas prevén que los precios más altos frenarán la demanda del sur de Asia, llevando a los compradores a buscar fuentes alternativas de GNL o a cambiar al carbón y al gas nacional.
Las importaciones asiáticas de GNL durante el primer semestre de 2026 cayeron casi un 4%, situándose en 127,70 millones de toneladas en comparación con el mismo periodo del año anterior, según datos de la firma de análisis Kpler.
Aunque los precios al contado (spot) del GNL en Asia superaron los 20 dólares por millón de unidades térmicas británicas en el punto más crítico de la crisis de Medio Oriente, se mantuvieron muy por debajo de los niveles registrados en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, lo que refleja una mayor resiliencia en el mercado del GNL, señaló Shell.
Los precios al contado del GNL en Asia se situaron recientemente en 15,35 dólares por mmBtu, un mínimo de casi cuatro meses, mientras el mercado mantiene la esperanza de un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto.
Se prevé que unos 180 millones de toneladas al año de nuevo suministro de GNL entren al mercado para 2030, lo que mejorará la disponibilidad y la asequibilidad del gas, además de abrir la demanda en nuevos mercados.
Las proyecciones muestran que el sur y el sureste de Asia representarán alrededor del 40% de las importaciones globales de GNL para 2050, a medida que los países buscan alternativas al carbón con menores emisiones para satisfacer una demanda energética que crece rápidamente.
Este crecimiento se produce en un momento en que se espera que la producción nacional de gas en los países asiáticos emergentes disminuya a pesar del aumento de la demanda, lo que significa que la región necesitará alrededor de 300 millones de toneladas de GNL al año para cubrir su demanda total de gas hacia 2050, según Shell.
En mercados asiáticos más maduros, como Japón, los centros de datos están emergiendo como una nueva fuente de demanda de energía, según indica el informe.
Sin embargo, en China, el mayor importador de GNL del mundo, Shell prevé que las importaciones de GNL se moderen aun cuando la demanda de gas siga aumentando, pronosticando una caída en las importaciones anuales de GNL este año debido al conflicto de Irán.
El GNL también seguirá desempeñando un papel fundamental en la seguridad energética europea y ayudará a equilibrar la generación intermitente de energía renovable a medida que disminuya la producción nacional de gas, señaló Shell.
Para satisfacer la creciente demanda, se requerirán inversiones adicionales significativas en nuevos proyectos de exportación de GNL durante las décadas de 2030 y 2040, necesitándose alrededor de 200 millones de toneladas anuales de nuevo suministro, adicionales a los proyectos que ya se encuentran bajo construcción.

