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En un informe publicado por el astillero estatall TANDANOR, se dio a conocer la finalización de los trabajos de reparación integral del buque petrolero Helios, el cual había sufrido severos daños mecánicos y estructurales tras impactar en navegación.
La intervención requirió del trabajo coordinado de diversas áreas especializadas para devolverle a la embarcación de 145 metros de eslora sus condiciones operativas y de seguridad reglamentarias.
El desafío técnico de mayor envergadura se concentró en la popa de estribor. En esa zona se procedió al reemplazo de chapa de acero naval grado AH-32 y elementos resistentes que resultaron afectados en el sector del tanque de agua potable, el cuarto de CO₂, la sala de purificadoras y espacios linderos. Las tareas implicaron el relevamiento de deformaciones, la sustitución de material y la reconstrucción de basamentos.
En cubierta se renovaron y fabricaron elementos operativos y de seguridad como barandillas, guardamancebos, pasamanos, escaleras, accesorios, ventilaciones y dispositivos de amarre.

De manera simultánea, los técnicos del astillero ejecutaron tareas sobre la línea de ejes y el sistema propulsivo del buque:
Se realizó el desmontaje, pulido, inspección y montaje de la hélice propulsora, junto con mediciones de huelgos del timón, caída de la línea de eje, pruebas sobre el cojinete intermediario y control de flexión del cigüeñal. Además, se intervino la caja de sellos de bocina y el buje tintero.
En materia de tuberías, se renovaron circuitos de condensado, enfriamiento, vapor, gas inerte, planta de tratamiento de agua de lastre, incendio y destilación, realizando pruebas neumáticas para corroborar la estanqueidad.
En el casco se aplicó hidrojetting de alta presión, preparación superficial y el esquema de pintura reglamentario en obra viva y obra muerta, sumado al mantenimiento de cubiertas y la limpieza de tanques, sentinas y cajas de cadenas. Por su parte, el personal del sistema Syncrolift concretó el desengrilletado, extendido e inspección de las cadenas de ambas anclas.

La fase de cierre consistió en una revisión técnica general mediante ensayos no destructivos. Se aplicaron controles de ultrasonido, partículas magnetizables, líquidos penetrantes e inspecciones visuales sobre la hélice, el eje porta hélice y las áreas estructurales reparadas, junto con pruebas estáticas en planchadas y escalas.
Tras culminar de manera satisfactoria las certificaciones de calidad y seguridad, el petrolero Helios quedó habilitado para retornar a sus operaciones comerciales.

