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El sector porcino argentino consolidó una marcada expansión en sus corrientes de comercio internacional durante los primeros cinco meses del año, apalancado por una mayor tracción de la demanda externa y la consolidación de los saldos exportables. Según los datos publicados en un reporte oficial de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación, entre enero y mayo se despacharon al exterior un total de 7.645 toneladas de carne porcina y subproductos. Esta marca operativa representa un incremento del 91,2% en el volumen físico de las cargas comerciales en comparación con igual período del año anterior, reflejando el dinamismo logístico alcanzado en los nodos portuarios y terminales de frontera destinados al tráfico agroindustrial.
La evolución en términos financieros resultó aún más pronunciada debido a una mejora relativa en los precios de colocación de los cortes nacionales. Los envíos del complejo porcino generaron un ingreso total de divisas de 10.037.000 dólares en el lapso auditado por el organismo estatal, guarismo que expone un salto del 156,8% frente a los montos facturados durante el mismo ciclo estacional del ejercicio previo. De esta manera, el sector encadena un balance positivo en su balanza comercial específica, incrementando de forma progresiva su participación relativa dentro del volumen de exportaciones cárnicas que procesa la cadena agroalimentaria nacional.
Por otra parte, el informe elaborado por las autoridades nacionales precisó que este crecimiento de la plataforma exportadora estuvo respaldado de forma interna por un aumento en los niveles de industrialización en las plantas frigoríficas. La producción de carne porcina en el país experimentó un alza del 11,8% al totalizar 354.588 toneladas entre enero y mayo, volumen que estuvo promovido por un avance del 9,7% en los ritmos de faena general hasta alcanzar las 3.720.893 cabezas procesadas. Finalmente, la Secretaría de Agricultura remarcó que este mayor abastecimiento del mercado doméstico permitió absorber la demanda de la población sin desatender los compromisos con el exterior, ubicando el consumo interno aparente por habitante en una tasa anualizada de 19,59 kilogramos durante mayo, lo que equivale a un crecimiento del 8,4% respecto al comportamiento del consumo en el mismo mes del año pasado.

