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El complejo agroexportador argentino se encamina a consolidar un aporte fundamental para la macroeconomía nacional en los próximos meses. De acuerdo con estimaciones privadas procesadas por el equipo de Redacción, el ingreso de divisas de junio se ubicaría en torno a los US$3000 millones, permitiendo cerrar los primeros seis meses del año con un acumulado cercano a los US$14.000 millones. Aunque este registro semestral expone una contracción superior al 13% en la comparación interanual, especialistas del sector coinciden en que la dinámica se revertirá fuertemente durante el segundo semestre gracias al volumen histórico de la actual campaña agrícola.
La retracción estadística inicial responde a un factor extraordinario del período previo. Según explicó Lorena D’Angelo, analista de mercados granarios de AZ-Group, la suspensión temporal de los Derechos de Exportación (DEX) implementada en septiembre de 2025 incentivó a las empresas a adelantar la liquidación de divisas y el pago de retenciones, elevando la base de comparación del arranque de año. Sin embargo, la proyección anual completa se mantiene firme y se estima que el flujo total del agro alcance los US$37.000 millones hacia el cierre del ciclo, superando entre US$3000 y US$5000 millones el desempeño del año pasado.
Foto. Agro Hoy
Durante el análisis del escenario productivo se identificaron nichos de complementariedad y variables críticas, con especial énfasis en aquellas actividades donde los distintos granos y subproductos lideran la generación de valor. En materia de reactivación de la molienda de soja, se prevé una mayor dominancia en la exportación de subproductos como harina y aceite debido a la estabilidad física que aporta la industria aceitera. Respecto al potencial del maíz, se espera que el saldo exportable del cereal alcance los 45 millones de toneladas —equivalentes a unos US$9000 millones—, resultando determinante el ingreso de la cosecha tardía para repuntar los flujos de divisas. En el campo de la estacionalidad logística, junio y julio concentrarán el grueso de las ventas demoradas por las lluvias, mientras que el diseño de políticas cambiarias alternativas quedó descartado por los analistas debido a que el frente macroeconómico actual se presenta controlado y sin urgencias financieras extremas.
La menor velocidad en el ingreso de dólares observada hasta el momento también responde a dinámicas domésticas de recolección y comercialización. Dante Romano, docente de la Universidad Austral y gerente de Research de MaxAgro, detalló que las persistentes lluvias retrasaron la cosecha gruesa casi un mes respecto de los parámetros normales, forzando además una postura comercial más cautelosa por parte de los productores. De todas maneras, los analistas descartan la necesidad de medidas gubernamentales de emergencia, como esquemas de incentivo cambiario especial, debido a que el volumen físico retenido en los campos comenzará a fluir de manera regular hacia las terminales portuarias durante las próximas semanas.
En el plano externo, las cotizaciones de los principales commodities experimentan reacomodamientos bajistas debido a la distensión de los conflictos en Medio Oriente. Las señales de acercamiento diplomático entre Estados Unidos e Irán y la normalización operativa del estrecho de Ormuz restaron presión sobre los mercados agrícolas. El aceite de soja, que había encabezado las subas globales, es el derivado que más refleja este impacto internacional, sumado a la estabilización de los precios de los fertilizantes y el trigo tras disiparse las primas de riesgo geopolítico en los mercados de futuros.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Mariana Reinke | La Nación

