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De manera progresiva se comenzaron a alinear factores clave para consolidar un gran ciclo productivo de trigo en la Argentina. Durante el mes de mayo, la previsión de cosecha para la campaña de grano fino 2026/27 se ubicaba en un rango de 18 a 19 millones de toneladas. Sin embargo, la posterior corrección en el mercado de insumos modificó favorablemente el entusiasmo de los productores. La urea, un fertilizante crítico para apuntalar los rendimientos que inicialmente costaba 1.000 dólares por tonelada, se reacomodó en valores de 800 a 850 dólares por tonelada. A esto se sumaron mayores expectativas en el precio internacional del cereal debido a las complicaciones climáticas que enfrentan competidores de peso como Estados Unidos, Francia y Australia.
Como consecuencia de este nuevo panorama, la estimación del área triguera nacional pasó de 6,66 a 6,82 millones de hectáreas respecto del mes anterior, lo que representa una suba de 150.000 hectáreas en la intención de siembra. De este modo, el recorte interanual del hectareaje frente al ciclo pasado —que había fijado un récord de siembra— se achicó del 7% inicial (500.000 hectáreas) a un 4,8% (350.000 hectáreas). Bajo la premisa de una mayor tasa de fertilización que aseguraría alcanzar los rindes promedio, la presente proyección se encamina a ser la cuarta mayor siembra de los últimos 17 años. Tomando un rinde medio país de 30,5 qq/ha y restando unas 250.000 hectáreas estimadas como no cosechadas, el nuevo horizonte productivo triguero nacional —bajo condiciones climáticas normales— asciende a un escenario de 20 millones de toneladas.
Las condiciones meteorológicas jugaron un papel dual para el avance de las sembradoras en los campos. Luego de un mes de abril cargado de precipitaciones, mayo resultó inusualmente seco. Si bien la falta de agua superficial encendió temores tempranos, la ventana seca aceleró la trilla de la cosecha gruesa y permitió registrar un avance récord del 34% en las labores de implantación del trigo. Posteriormente, el cambio pluvial del mes de junio sorprendió con lluvias muy importantes que le otorgaron continuidad a la campaña, cubriendo la franja oeste de Buenos Aires, Córdoba, La Pampa, Santa Fe y Entre Ríos con registros de 10 a 45 mm, valores atípicos frente a las medias mensuales habituales para la época del año.
Fuente. Bolsa de Comercio de Rosario
En el plano provincial, el comportamiento de la intención de siembra triguera reportó marcadas diferencias geográficas:
Bajas en la franja central: Santa Fe se ubicó como la provincia con el mayor recorte al dejar de hacer 210.000 hectáreas (un retroceso interanual del 14%), pasando de 1,51 a 1,3 millones de hectáreas debido a que la baja de la urea llegó tarde para los planes del sur provincial. Le siguen Buenos Aires, con una merma de 190.000 hectáreas (7%) para situarse en 2,53 millones de hectáreas; Entre Ríos, con una caída del 18% (130.000 hectáreas menos); y Córdoba, que cedió un 8% (100.000 hectáreas de caída).
Expansión en el norte argentino: En contraposición, las provincias de Santiago del Estero y Chaco sumaron en conjunto un aporte de 320.000 hectáreas. Esta fuerte apuesta por el trigo se vincula a las "banderas rojas" que exhibe el cultivo de maíz en el norte, afectado por los costos logísticos, la urea y los riesgos de plagas como el cogollero y la chicharrita, lo que llevó a los productores a buscar alternativas de rotación para no degradar los suelos.
Por su parte, la campaña de soja 2025/26 va llegando a su etapa de cierre con un avance del 96% en la cosecha y la confirmación de ajustes positivos. En la comparación mensual de mayo a junio, la estimación de producción nacional sumó otra sorpresa de 1,5 millones de toneladas, elevando el volumen previsto a un total de 51,5 millones de toneladas, un 9,5% por encima de lo que se proyectaba a principios del ciclo productivo. Las principales revisiones al alza se localizaron en Entre Ríos —que sumó casi 170.000 hectáreas y un incremento de 1,4 qq/ha en el rinde—, acompañadas por mejoras de productividad en el norte, donde Chaco subió su rinde medio a 25 qq/ha y Santiago del Estero escaló a 36 qq/ha. De este modo, el rendimiento promedio país de la oleaginosa trepó a 32,1 qq/ha sobre una superficie sembrada consolidada de 16,37 millones de hectáreas.
Fuente. Bolsa de Comercio de Rosario
Finalmente, el sector del maíz comercial mantuvo sin alteraciones su estimación de cosecha en un sólido guarismo de 68 millones de toneladas. Con el 55% de la superficie apta efectivamente recolectada —lo que marca un adelanto logístico del 3% respecto de la campaña pasada—, el mercado continúa esperando que se complete la trilla sobre un área de 8,5 millones de hectáreas destinadas a grano comercial. De confirmarse esta tendencia, la Argentina concretaría la mayor cosecha maicera de su historia, logrando un volumen un 36% superior al del ciclo previo y superando en un 30% la anterior máxima marca histórica nacional de 52,5 millones de toneladas alcanzada hace dos períodos.
Fuente. Bolsa de Comercio de Rosario
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario | Cristian Russo

