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El mercado de reposición de hembras en la ganadería argentina atraviesa una etapa de marcada firmeza. Según el último informe del mercado ganadero Rosgan, publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la cotización de los vientres jóvenes consolida una tendencia alcista impulsada por las perspectivas favorables para la actividad de cría y por una mayor retención en los establecimientos productores.
Actualmente, el valor promedio de una vaquillona preñada se posiciona en torno a los $2,4 millones. Al medir esta cifra frente al precio de una vaca de descarte (categoría conserva) —que cotiza cerca de los $2.000 por kilo, equivalente a unos $800.000 por cabeza—, la relación de reposición indica que se necesitan casi tres animales de refugo para comprar una vaquillona de reemplazo. Este indicador se ubica un 20% por encima del promedio de los últimos 15 años.
Al analizar la dinámica de precios en moneda constante respecto de las medias históricas de los últimos 15 años, el informe revela un comportamiento asimétrico entre ambas categorías:
Este encarecimiento relativo responde a la decisión de los criadores de preservar sus planteles. Durante los primeros cinco meses del año, solo un 16% de las terneras declaradas en stock al 31 de diciembre salieron de los campos, cifra que representa casi la mitad del flujo habitual registrado en años anteriores (29% a 30%). Asimismo, la participación de hembras que ingresaron a los corrales de engorde se mantuvo por debajo del 40%, frente al rango de 44% a 45% observado históricamente.

A la firmeza propia de la oferta y la demanda se suma un incentivo económico de índole tributaria. A través del Régimen de Incentivo para la Mediana Inversión (RIMI) impulsado por el Gobierno nacional, los pequeños y medianos productores que adquieran hacienda con genética registrada (ejemplares de pedigree o puros controlados por sus respectivas asociaciones) pueden acceder a beneficios fiscales de relevancia.
El esquema del RIMI permite aplicar un mecanismo de amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias, lo que posibilita deducir entre un 25% y un 35% del valor del animal durante el primer año de la compra. Además, la normativa contempla la devolución anticipada del saldo a favor de IVA generado en la operación, reduciendo el costo financiero de la inversión y traccionando la demanda de vientres seleccionados.

