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La inversión extranjera directa (IED) y el comercio internacional constituyen mecanismos complementarios indispensables para la integración económica y la incorporación de transferencia tecnológica en las cadenas globales de valor. En este contexto, un informe elaborado por los especialistas Francisco Cuello Rosso, Guido D’Angelo y Emilce Terré para la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) analizó de forma sistémica la evolución de los capitales de la Unión Europea (UE) radicados en el país, cobrando especial relevancia tras la puesta en marcha formal del acuerdo estratégico Mercosur – UE el pasado 1 de mayo.
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El estudio revela que la Unión Europea concentra cerca del 40% del stock total de IED en la Argentina. Esto significa que 4 de cada 10 dólares de inversión extranjera directa en el territorio nacional provienen de firmas de dicho bloque, lo que posiciona a la UE como el principal inversor internacional de la República Argentina. Hacia el cierre de 2025, el volumen de activos europeos en el país superó los 73.000 millones de dólares, consolidando el valor más elevado de la serie histórica registrada para el stock de IED corporativo.

Si bien la participación relativa del bloque disminuyó en comparación con principios de siglo —cuando la UE llegó a representar más de la mitad del capital extranjero del país—, sus inversiones continuaron expandiéndose de manera constante en términos absolutos. Al desglosar el comportamiento de las 27 naciones que integran la comunidad, seis países explican el 93% del stock de inversión en Argentina, destacándose los siguientes perfiles sectoriales:
- España y Países Bajos: Lideran ampliamente el ranking al cierre del año pasado con stocks consolidados de 25.715 millones de dólares y 21.580 millones de dólares respectivamente. El capital español cuenta con fuerte arraigo en servicios y banca a través de firmas como Santander, BBVA, Mapfre, Iberia, Zara, Meliá y Cabify; mientras que los Países Bajos se posicionan con filiales de peso como Unilever, Heineken y Philips.

La diversificación de la matriz de inversión se divide entre los servicios de información, comunicaciones y finanzas, aunque el grueso del stock se concentra de forma masiva en la industria manufacturera y en la explotación de recursos naturales. Al cierre del último balance, la industria metalmecánica y fabril acumuló 26.037 millones de dólares, reflejando el peso histórico de la actividad fabril local. Por su parte, la explotación de minas y canteras alcanzó los 18.387 millones de dólares, impulsada por el creciente atractivo internacional hacia los nuevos proyectos mineros y energéticos del país.
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El informe de la BCR subraya que la experiencia de integración de la UE con otros países en desarrollo suele desatar una fuerte corriente de capitales en los años posteriores a las firmas de los tratados comerciales. Datos provistos por el BID demuestran cómo, tras la vigencia de sus respectivos acuerdos, el stock de inversión europea creció un 278% en Chile, un 368% en Costa Rica, un 569% en México y trepó a tasas superiores al 900% en países como Egipto. El nuevo esquema Mercosur – UE aporta estabilidad regulatoria e institucional para reducir las incertidumbres de mercado, un factor que resulta clave para robustecer de manera sustentable el ingreso de divisas y financiamiento genuino a la economía argentina.


