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La campaña global de soja 2025/26 concluyó con un volumen de producción de 429,2 millones de toneladas, lo que representa un incremento interanual del 0,3%, según datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) recopilados por la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca (BCP). Este crecimiento estuvo impulsado por los saltos productivos de Brasil, que alcanzó las 180 millones de toneladas (+4,3%), y de Paraguay, con 12,1 millones de toneladas (+18,6%), compensando las caídas menores al 3% registradas en Estados Unidos y Argentina.
A nivel comercial, el ciclo estuvo fuertemente marcado por la reconfiguración de los flujos de exportación. Las ventas externas globales crecieron un 1,4% hasta las 186,7 millones de toneladas. Este incremento fue traccionado por Sudamérica, donde Argentina incrementó sus exportaciones un 14,4%, Brasil un 11,5% y Paraguay un 27,9%, logrando absorber la severa contracción del 19,8% que sufrieron los despachos estadounidenses. El informe técnico explica que la ganancia de participación de los países del Mercosur obedeció al redireccionamiento de la demanda de poroto por parte de China, ante los continuos conflictos comerciales que mantiene con la administración de Washington.

Por el lado de la industrialización, la molienda global de la oleaginosa se ubicó en 371,1 millones de toneladas, marcando un alza interanual del 3,3%. Las inversiones y la actividad de crushing estuvieron apuntaladas de forma directa por Estados Unidos (+8,4%) y Brasil (+5,7%), debido a la implementación de políticas públicas destinadas al fomento de la industria de los biocombustibles y mandatos de corte.
En materia de precios, la cotización de referencia en la Bolsa de Chicago mostró una tendencia neta positiva del 16% a lo largo de la campaña, cerrando en USD 439,7 por tonelada tras registrar un techo de USD 445,7 por tonelada. Los fundamentos detrás de la fuerte volatilidad combinaron las fluctuaciones del petróleo crudo, el impulso político al biodiésel norteamericano y eventos geopolíticos como el conflicto en el Estrecho de Ormuz y los ataques ucranianos a infraestructura petrolera rusa. El precio internacional tocó su piso en agosto con USD 353,4 por tonelada ante las buenas perspectivas de la cosecha estadounidense, recuperándose hacia los meses finales previos al cierre de los contratos.

