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La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) oficializó la publicación de su Índice trimestral, correspondiente a las variables consolidadas para el mes de junio de 2026. El informe estadístico revela que el peso de la recaudación fiscal sobre la renta generada por los principales cultivos se ubicó en un promedio nacional del 61,9%. El indicador expone una sutil contracción en comparación con el 62,5% relevado en la medición del mes de marzo, aunque los niveles de detención estatal se mantienen en un rango considerado estructuralmente elevado por la cadena productiva.
Fuente. FADA
El análisis pormenorizado de la entidad detalla que la distribución del excedente económico remanente tras la cobertura de los costos operativos totales se divide en tres componentes específicos: el 61,9% es absorbido por el esquema tributario de los tres niveles de gobierno, el 29,7% se destina a la remuneración por el arrendamiento de la tierra y el 8,5% restante constituye la rentabilidad neta del productor agropecuario.
Las economistas de FADA indicaron que las matrices de rentabilidad registraron comportamientos asimétricos según la especie implantada, motivados por dinámicas específicas de sus mercados y por modificaciones de carácter regulatorio. La participación estatal por cultivo se desagregó bajo los siguientes parámetros técnicos:
En el segmento de la oleaginosa, la presión fiscal se situó en un 61,7% para la soja y en un 68,1% en el caso del girasol. El maíz, por su parte, reportó una participación pública del 59%. El trigo exhibió la tasa de imposición más elevada con un 73,6%, registrando no obstante una recuperación sustancial frente al período previo, donde los parámetros de costos y precios habían empujado el indicador sectorial al 104,4%.
Fuente. FADA
La mejora en los márgenes trigueros se fundamentó en una apreciación del valor comercial del grano del 15,5% en relación a marzo y un incremento interanual del 6,8% respecto a junio de 2025. A este factor comercial se sumó una reducción en la alícuota de los derechos de exportación (DEX), los cuales descendieron del 7,5% al 5,5% por disposición de la administración nacional, aliviando parcialmente la carga fiscal directa sobre los saldos exportables.
Las principales señales de alerta identificadas por el equipo técnico de FADA se vinculan con la evolución de la estructura de costos dolarizados. La urea, uno de los fertilizantes nitrogenados indispensables para los cereales, acumuló un alza del 48% en lo que va del año, impulsada por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y las trabas a la navegación en el estrecho de Ormuz. Esta suba alteró las relaciones de canje de la actividad, requiriéndose en la actualidad 4 toneladas de maíz o 3,4 toneladas de trigo para la adquisición de una tonelada del insumo químico.
Por otra parte, los costos de transporte de carga por carretera registraron incrementos del 26% en comparación con la medición previa y del 37,3% interanual. El impacto de las tarifas de los fletes incide de manera crítica en el maíz y afecta con mayor severidad a los establecimientos localizados en las provincias mediterráneas alejadas de las terminales portuarias. Según el informe de las especialistas, en distritos como Córdoba, San Luis y La Pampa, los productores deben destinar el equivalente a dos de cada diez camiones cosechados únicamente para costear el traslado logístico hacia los puntos de acopio de la hidrovía o los puertos atlánticos.
Respecto a la composición de la carga impositiva que grava a una hectárea en producción, el estudio determinó que el 56,7% del total corresponde a gravámenes nacionales de carácter no coparticipable, donde sobresalen los derechos de exportación y el tributo a los créditos y débitos bancarios. Los impuestos nacionales coparticipables entre la Nación y los estados provinciales explicaron el 32,9% de la masa recaudada, mientras que las tasas y patentes provinciales representaron el 9,3% y las contribuciones municipales el 1,1% restante.
Las conclusiones del informe técnico advierten que, al estar el esquema fiscal fuertemente concentrado en los instrumentos no coparticipables, se genera un drenaje continuo de recursos líquidos desde las regiones del interior productivo hacia la administración central. Este mecanismo restringe la reinversión directa en infraestructura vial y productiva dentro de las propias comunas y provincias donde se origina la actividad económica genuina del sector.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Fundación FADA

