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La actividad de la industria frigorífica vacuna en la República Argentina consolidó una tendencia a la baja provocada de forma directa por determinantes en el eslabón de la oferta. Según las estadísticas oficiales del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), elaboradas sobre la base de los Documentos de Tránsito Electrónico (DTe), durante el pasado mes de mayo los productores ganaderos remitieron a faena un total de 997.774 vacunos. Al contrastar este volumen físico con los registros del mismo mes del año previo, se evidencia una contracción del 12%, lo que representa una merma neta de aproximadamente 136.000 cabezas de ganado en las plantas comerciales.
Con este resultado mensual, el balance acumulado para los primeros cinco meses del corriente año (enero-mayo) arroja una reducción del 11,3% interanual en los envíos de hacienda a los frigoríficos, contabilizando 4,9 millones de animales frente a los 5,5 millones que habían sido registrados en igual lapso del ciclo anterior. Desde el Rosgan puntualizan que este escenario configura el decimotercer mes consecutivo con variaciones interanuales negativas, consolidando una marcada restricción de oferta en el mercado interno, a pesar de que actualmente ni el consumo doméstico ni las exportaciones operan con indicadores de alta tracción sobre la cadena cárnica.
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario
El análisis de esta menor disponibilidad forzosa de ganado exige diferenciar entre causales de índole estructural y coyuntural. En el plano estructural, el stock ganadero nacional arrastra las consecuencias de tres períodos anuales consecutivos de caída en la producción de terneros, un factor que limita severamente la tasa de extracción que se le puede exigir al rodeo general sin comprometer su sustentabilidad futura.
Al proyectar las variables del sistema agrario para este año:
Dinámica biológica: Si se considera una incorporación al stock de 14,4 millones de terneros nacidos y se aplica una tasa de mortandad promedio estimada del 3% sobre el rodeo general (equivalente a 1,5 millones de bajas), la faena máxima sostenible para todo el ciclo se ubicaría en el orden de los 12,9 millones de animales.
Brecha estadística: Dicho volumen tolerable representaría una reducción del 5% frente a las 13,6 millones de cabezas procesadas el año pasado. Sin embargo, la retracción del 11% registrada en los traslados a plantas durante el primer cuatrimestre demuestra que las decisiones de manejo del productor ganadero amplificaron el bache estructural de los campos.
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario
Esta retracción coyuntural complementaria está traccionada por una clara estrategia de retención de hacienda que persigue prolongar los ciclos de producción. Los criadores e invernadores vienen profundizando una mayor permanencia de las categorías jóvenes en sistemas de recría pastoril, una conducta motivada tanto por el valor de cotización de la hacienda como por la necesidad comercial de abaratar los costos de alimentación mediante el aprovechamiento del recurso forrajero, postergando la etapa de terminación en los corrales de engorde intensivo.
Las estadísticas de movimientos terrestres documentaron que entre enero y mayo se trasladaron 4,57 millones de terneros y terneras con destino a cría e invernada, cifra que denota una caída del 13% respecto del año pasado y que representa solo el 32% del stock inicial disponible de la categoría, frente al 36% reportado en 2025. Esta menor oferta circulante presenta comportamientos sustancialmente diferenciados según el sexo de los animales:
En las hembras: La retención se concentra de forma directa en los establecimientos de cría de origen. Históricamente, para esta época del año los criadores comercializaban en promedio el 30% de sus terneras disponibles, mientras que en la actualidad esa tasa de salida comercial se contrajo apenas al 16%. Este comportamiento de resguardo de hembras jóvenes constituye una señal temprana de intenciones de recomposición del stock de vientres productivos, un proceso que tenderá a restringir la entrada de vaquillonas de engorde en el segundo semestre, limitando la oferta de hacienda liviana para faena.
En los machos: Los movimientos acumulados de terneros machos representaron el 47% del stock inicial de la categoría, superando el 43% de ciclos precedentes. No obstante, esto no anula la retención, sino que la traslada al eslabón de los invernadores. Los registros oficiales señalan que del total de terneros que abandonaron los campos de cría, solamente el 14% se remitió con destino directo a un establecimiento de feedlot, mientras que el 86% restante fue ingresado a modelos pastoriles de recría. En años anteriores, la participación de los corrales como receptor inicial de esa invernada liviana rondaba el 21% de los animales.
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

