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La actividad minera se consolida de forma acelerada como uno de los principales vectores de tracción macroeconómica y generación neta de divisas para la República Argentina. Durante el transcurso del año 2025, las exportaciones del sector consolidaron un total de 6.075 millones de dólares, una cifra que equivalió al 6,9% de los despachos globales del país y que reflejó una expansión neta del 31% en comparación con los registros de 2024, acumulando así un quinquenio consecutivo de comportamiento alcista. De acuerdo con el último Resumen Productivo publicado de forma conjunta por la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), las proyecciones técnicas para el ciclo 2026 anticipan un salto sustancial: las ventas externas sectoriales se ubicarían por encima de los 9.000 millones de dólares, lo que implicaría un incremento interanual superior al 50%.
Fuente. CAEM | Bolsa de Comercio de Rosario
Si se cumplen las previsiones de las entidades, la participación de la actividad extractiva dentro del balance comercial nacional registraría un máximo histórico. Tomando como base las estimaciones agregadas de exportación del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina (BCRA) —que proyecta el comercio exterior del país en 96.056 millones de dólares para este año—, la minería pasaría a concentrar más del 10% de las ventas totales de la nación. De este modo, la industria generará 1 de cada 10 dólares aportados por el frente exportador, posicionándose junto a la agroindustria y al sector energético como uno de los pocos contribuyentes netos genuinos de divisas, tras registrar en 2025 importaciones operativas por apenas 202 millones de dólares frente a su multimillonario flujo de salidas.
Fuente. CAEM | Bolsa de Comercio de Rosario
Detrás del buen desempeño exportador conviven dos realidades operativas disímiles que marcan la agenda de las empresas:
Oro (Efecto precio): Durante 2025, la producción aurífera local profundizó su tendencia decreciente al alcanzar las 1.184.000 onzas, manifestando una caída del 6% interanual y una retracción del 42% en la comparación con la década pasada debido al agotamiento natural de los yacimientos maduros. Pese a esta magra performance en volumen, el salto en las cotizaciones internacionales empujó los ingresos de divisas por oro a USD 4.094 millones en 2025. Para 2026, apuntalado por la incorporación de Calcatreu en Río Negro y la reactivación de Casposo en San Juan, se prevé estabilizar la producción y lograr un nuevo récord exportador de USD 5.129 millones (+25%), gracias a un precio promedio proyectado de USD 4.353 por onza.
Plata (Mínimos productivos): Este segmento replicó la dinámica del oro. En 2025 la extracción retrocedió a 22,1 millones de onzas (un piso en diez años), pero la facturación externa escaló a USD 785 millones sostenida por un valor promedio de USD 38,8 la onza. Para 2026, pese a que se proyecta una nueva contracción física en los volúmenes del 10% (19,5 millones de onzas), el "efecto precio" empujaría los despachos de plata hasta los USD 1.172 millones (+49%), bajo la expectativa de una cotización de USD 60 por onza de referencia.
Litio (Volumen y cotización): A contramano de los metales tradicionales, el litio aporta un salto productivo genuino año tras año. En 2025, la producción trepó a las 116.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE), un alza del 56% interanual y del 241% respecto a 2018, debido al avance de los proyectos y las fases de ramp-up comerciales en Salar Olaroz, Mina Fénix y Cauchari-Olaroz. El mineral generó USD 911 millones en 2025, absorbiendo con cantidades la baja de precios internacionales (que promedió USD 8,7 el kilo). Para el ciclo 2026 se pronostica un escenario intermedio de 172.000 toneladas LCE (+48%), combinando una mayor utilización de la capacidad instalada con una fuerte recuperación del valor promedio de exportación, proyectado en torno a los USD 14,9 el kilo. De esta manera, las exportaciones de litio escalarán a USD 2.559 millones (+181%), mutando de un motor de crecimiento puramente físico a un dinamizador integral por volumen y precio.
Más allá del aporte comercial por balanza de pagos, la actividad minera funciona como un imán para la radicación de capitales productivos de largo plazo. De acuerdo con las series estadísticas del BCRA procesadas por Rajzman y D’Angelo, la Inversión Extranjera Directa (IED) en el rubro encadenó un bienio de marcas históricas: tras un 2024 excepcional que reportó el ingreso de USD 4.517 millones, el período de 2025 consolidó flujos de inversión externa directa por encima de los USD 3.767 millones.
Fuente. CAEM | Bolsa de Comercio de Rosario
Estas inversiones con origen en el exterior marcaron un incremento neto del 27% en comparación con el año previo y una disparada del 88% respecto de los niveles auditados en 2023. Al cierre de las planillas del año 2025, el stock total acumulado de IED en el entramado minero de la Argentina marcó el máximo hito de su historia al superar los 17.645 millones de dólares de capital hundido en infraestructura, ampliaciones de planta y nuevas exploraciones. Los especialistas puntualizaron que el sector constituye la principal fuente de ingresos netos por inversión extranjera directa de la economía argentina desde el año 2003 de forma ininterrumpida, proyectando una aceleración del stock hacia el futuro a partir del despliegue de las iniciativas de cobre de gran escala que buscan ampararse bajo los beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

