• 4 min de lectura
• 4 min de lectura

La dinámica del mercado cárnico nacional expone un comportamiento atípico en la relación entre oferta y demanda. De acuerdo con el balance sectorial elaborado por el Rosgan, los indicadores acumulados de actividad en la faena exhiben una contracción del 11% durante los primeros cinco meses de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior, una merma que no logra ser compensada por las leves mejoras registradas en el peso promedio por animal terminado.
Esta menor disponibilidad de materia prima se ve profundizada por el dinamismo del sector exportador, que incrementó sus embarques un 10% interanual motorizado por un contexto internacional favorable. La combinación de una menor producción total y una mayor absorción de la demanda externa redundó en un recorte del 12% en el volumen de carne vacuna direccionado al abastecimiento doméstico. Sin embargo, esta escasez relativa no se trasladó a los mostradores, donde los precios acumulan dos meses de estancamiento y reflejan una pérdida real frente a la inflación minorista.
Fuente. Bolsa de Comercio de Rosario
El reporte detalla que el valor promedio de los cortes vacunos medido por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) se ubicó en mayo en $18.569 por kilo, manteniendo un registro plano respecto a marzo y abril. Este congelamiento nominal en un marco inflacionario expone una alta sensibilidad del bolsillo de los hogares, que comenzaron a modificar sus patrones habituales de compra volcándose hacia opciones proteicas más accesibles:
Carne vacuna: El consumo aparente per cápita (medido como promedio móvil de los últimos doce meses) perforó la barrera de los 48 kilos anuales por habitante, lo que representa una caída del 5% frente a los 51 kilos registrados en el ciclo previo.
Carne aviar: El pollo logró sostener su nivel de ingesta en torno a los 47 kilos por habitante al año, equiparando prácticamente de manera histórica el volumen total consumido de carne bovina.
Carne porcina: El sector porcino consolidó su mayor registro estadístico histórico al alcanzar los 19,5 kilos anuales por habitante, tras experimentar una expansión del 8,6% interanual.
Relación de canje: La brecha de precios actual determina que el valor de un kilo de asado tradicional deba equipararse con el costo de adquisición de casi 4 kilos de pollo fresco o 2 kilos de pechito de cerdo.
La resistencia del consumo minorista se trasladó de forma directa a las pasarelas de la comercialización en pie. Durante las últimas operaciones en el Mercado Agroganadero, las principales categorías de hacienda de consumo general —novillitos y vaquillonas— experimentaron retrocesos nominales de entre $100 y $300 por kilo, revirtiendo la tónica de recomposición salarial habitualmente observada a principios de mes.
Fuente. Bolsa de Comercio de Rosario
El proceso de ajuste en los valores de la hacienda en pie acumula un trimestre de vigencia desde los picos máximos alcanzados entre febrero y los primeros días de marzo. Medidos a valores constantes, los novillos y las vacas perdieron un 18% de su valor real, mientras que las categorías de novillitos y vaquillonas retrocedieron un 16% y 16,5% respectivamente. A pesar de este sendero bajista de corto plazo, el análisis del Rosgan aclara que las cotizaciones históricas continúan en niveles favorables, situándose un 40% por encima en términos reales respecto a los registros de hace dos años.
El escenario de cara al segundo semestre presenta desafíos para los eslabones de engorde y terminación. Los especialistas anticipan que la cautela de los compradores de hacienda para el abasto local podría profundizarse a medida que comiencen a vaciarse los corrales de los feedlots, incrementando la oferta estacional de animales terminados con destino a las carnicerías urbanas.
Ante la debilidad estructural que muestra el poder de compra de la demanda interna, las proyecciones del sector identifican a la industria exportadora como el único dinamizador capaz de sostener los precios de las categorías generales. El interés actual por los lotes de vacas —incluso aquellas más livianas que son reingresadas a esquemas de invernada para su posterior terminación comercial— ratifica que la tracción externa compensa parcialmente el estancamiento del mercado doméstico y redefine los equilibrios económicos de la cadena ganadera.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

