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El mercado global de subproductos del complejo soja experimenta transformaciones estructurales que alteran las posiciones tradicionales de los principales países exportadores. De acuerdo con un análisis técnico de las variables del comercio exterior publicado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Brasil viene acortando distancias de manera sostenida frente al liderazgo histórico que la Argentina mantiene en el segmento de la harina de soja.
Las proyecciones para el primer semestre del año en curso ubican las exportaciones brasileñas de harina de soja por encima de las 12,3 millones de toneladas, una cifra que se aproxima de forma directa a las 13,3 millones de toneladas proyectadas para la Argentina. Tal como consigna el informativo de la institución rosarina, esta evolución se explica por el fuerte incremento del crushing en el territorio vecino, cuya industria cerró el período anterior con un volumen récord de 58,7 millones de toneladas procesadas, equivalente a un incremento del 22,8% respecto a los niveles de 2021. Mientras la molienda local muestra signos de estancamiento, la brecha de exportación estimada a junio de 2026 se redujo a solo un 8% en favor del sector argentino, marcando un fuerte contraste con la diferencia del 86% registrada en 2021. Este avance brasileño se encuentra apalancado por los incentivos internos a su industria de biodiesel, lo que genera una alta demanda de aceite y una consecuente sobreoferta de harina en el mercado internacional.
Fuente. Bolsa de Comercio de Rosario
La dinámica comercial internacional se vio influenciada por factores geopolíticos determinantes, como la firma de un acuerdo marco de 14 puntos entre Estados Unidos e Irán. La apertura de una ventana de negociaciones por 60 días y el compromiso para garantizar el tránsito seguro de buques comerciales por el estrecho de Ormuz restaron presión a los mercados energéticos. Como consecuencia inmediata, el petróleo Brent experimentó un retroceso, perforando el piso de los US$ 80/barril tras haber superado los US$ 110/barril durante el mes de mayo.
Este reajuste de la energía arrastró los valores del aceite de soja en la Bolsa de Chicago, que retrocedieron hacia el eje de los US$ 1.500/t luego de un extenso período cotizando por encima de los US$ 1.600/t. Pese a este descenso, el sostenido fomento a los biocombustibles en el mercado norteamericano ha conferido al aceite un peso estratégico inédito dentro de la estructura fabril. Con los valores de la harina de soja en niveles mínimos, el denominado oil share —la participación del aceite en el ingreso industrial total— alcanzó un récord histórico del 55% en Chicago, situándose 17 puntos porcentuales sobre su media habitual.
Fuente. Bolsa de Comercio de Rosario
En la plaza local, esta tendencia se replicó con características propias. El precio FOB del aceite de soja argentino se sostuvo por encima de los US$ 1.100/t en los últimos tres meses, marcando el segundo registro más elevado para esta época del año, solo superado por los picos de 2022. En contrapartida, el valor FOB de la harina argentina descendió un 10% desde mayo debido a la mayor oferta mundial, provocando que casi el 50% del poder de compra de la industria local dependa actualmente del valor del aceite. Esta configuración debilitó la capacidad de pago del sector industrial en el mercado disponible, fijando un límite virtual a las cotizaciones de la soja interna.
En el segmento de los cereales, la menor tensión en el plano internacional redujo las primas de riesgo, devolviendo los valores futuros del maíz a los niveles previos al conflicto en el estrecho de Ormuz. La curva de contratos futuros ajustó a la baja en respuesta a las perspectivas de una oferta global más holgada, impulsada por las excelentes condiciones del grano en Estados Unidos y la salida al mercado de un volumen sudamericano tardío sin precedentes.
Fuente. Bolsa de Comercio de Rosario
A nivel nacional, la recolección total de maíz registra un avance del 58%, cifra alineada con el promedio del último lustro. Si bien los trabajos sobre el maíz de segunda progresaron en la Zona Núcleo, las recurrentes condiciones de humedad climática generaron demoras operativas debido a las dificultades para el ingreso de las maquinarias y a la decisión de postergar las labores en busca de una menor humedad en el grano. En términos generales, predomina una condición de cultivo "buena", con áreas del centro de Santa Fe y norte de Buenos Aires reportando estados "muy buenos". Paralelamente, en Brasil comenzó la trilla de la safrinha tardía con un avance inicial del 6,7% y productividades dispares según cada región productiva.
Por último, las labores de implantación de trigo cubren el 44% del área proyectada a escala nacional, manteniendo un ritmo dinámico que supera los registros históricos para la época. En las zonas productoras de la provincia de Buenos Aires, el avance se desarrolla con intermitencias causadas por el estado del tiempo y un marco de cautela económica por parte de los productores, aunque la adecuada disponibilidad de reservas hídricas en los perfiles de suelo actúa de manera favorable para el desarrollo inicial del cultivo.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario

