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La compañía noruega Golar, pionera global en el desarrollo de infraestructura de gas natural licuado, ratificó su fuerte apuesta estratégica por el sector energético de la República Argentina. Tras consolidar la decisión final de inversión (FID) y obtener las aprobaciones correspondientes bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), la firma ya planifica la incorporación de nuevas unidades flotantes para procesar y exportar el gas proveniente del yacimiento shale de Vaca Muerta. Cada uno de los megabuques licuefactores proyectados representa una inversión cercana a los 3.000 millones de dólares y estructuras que alcanzan hasta los 400 metros de longitud.
“El mundo está buscando encontrar un nuevo exportador a largo plazo y Argentina jugará un papel clave. Creemos que debería tener más plantas flotantes de GNL y nosotros haremos nuestra parte con barcos adicionales. Tenemos interés de hacer más”, anticipó en una entrevista exclusiva concedida al periodista Fernando Heredia para Forbes Argentina el CEO de la corporación, Karl Fredrik Staubo, desde las oficinas de la firma en Oslo. El directivo remarcó que el mercado mundial de GNL registrará una expansión del 50% en los próximos cinco años, estimulada por las tensiones internacionales y la salida transitoria de volúmenes de comercialización debido a los daños de infraestructura sufridos por Qatar. En este contexto global, el recurso neuquino y la posición geográfica del país configuran una ventana de abastecimiento altamente competitiva, al punto de haber comprometido ya la venta del primer tercio de sus futuros volúmenes comerciales a un comprador enfocado en asegurar el suministro energético para el continente europeo.
El origen de este megaproyecto de exportación a gran escala se estructuró a partir de una iniciativa conjunta entre Golar y Marcos Bulgheroni, líder de Pan American Energy (PAE). Posteriormente, el consorcio original se amplió de forma exitosa mediante la incorporación de firmas clave que poseen reservas de gas en Vaca Muerta. Al respecto, Staubo expresó su satisfacción por la integración al bloque de las operadoras YPF —destacando la fuerte impronta negociadora de su presidente, Horacio Marín—, Pampa Energía y Harbour Energy. Golar participa además de manera directa como accionista de la firma Southern Energy con una participación neta del 10%.
Foto. Staubo con Marcos Bulgheroni y Horacio Marín | Forbes Argentina
Con relación a las variables de riesgo técnico y político, el CEO de la corporación europea fue tajante al ponderar el marco del RIGI, la obtención de licencias de exportación de carácter no interrumpible y el acompañamiento de los funcionarios nacionales para agilizar las validaciones oficiales, junto al respaldo de las provincias de Neuquén y Río Negro. De acuerdo con las declaraciones publicadas en la nota de Forbes Argentina, Staubo admitió explícitamente que la compañía no habría concretado sus planes de inversión en el territorio nacional si no fuera por el entorno regulatorio actual inaugurado por la administración de Javier Milei. Al ser consultado sobre el impacto de futuros comicios, el ejecutivo relativizó las disputas partidarias debido a que las normativas estructurales fueron convalidadas por el Congreso de la Nación, asegurando que el proyecto beneficiará al país de forma independiente al impulsar el PBI y el flujo de divisas genuinas.
En cuanto a los aspectos logísticos y plazos de ejecución de las operaciones en las costas argentinas, la compañía europea detalló un cronograma de trabajo por etapas. La primera unidad flotante de licuefacción, denominada Hilli, concluirá sus operaciones contractuales en Camerún a finales de julio de este año, para luego trasladarse en septiembre hacia los astilleros de Singapur con el fin de ser acondicionada técnicamente para operar por un ciclo de 20 años continuos en el Golfo de San Matías. Las previsiones de Golar apuntan a que el buque arribe a la Patagonia e inicie su fase de puesta en marcha operativa durante el invierno argentino del año 2027. En tanto, la segunda unidad flotante —que se encuentra actualmente bajo proceso de construcción en china— estipula su arribo al mar territorial para el invierno de 2028.
El impacto macroeconómico derivado de esta operatoria conjunta arroja proyecciones financieras de gran magnitud para el mediano plazo. Tomando como base un volumen de exportación estimado en 300 millones de BTU anuales, Karl Fredrik Staubo precisó que, bajo las cotizaciones actuales del mercado internacional, el flujo de caja proyectado aportará a la economía argentina un ingreso bruto de entre 3.000 y 4.500 millones de dólares anuales. Evaluando el ciclo de vigencia total del contrato comercial, pautado a 20 años de extensión, la inyección global de divisas para el país podría consolidar una marca histórica de entre 60.000 y 90.000 millones de dólares.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Forbes Argentina | Fernando Heredia

