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YPF aprobó su ingreso al proyecto NGL de Transportadora de Gas del Sur (TGS), una de las iniciativas más importantes para tratar y monetizar el gas proveniente de la cuenca neuquina, según detalla la periodista Lola Loustalot en su informe para Infobae. El emprendimiento demandará una inversión de USD 3.000 millones para industrializar líquidos del gas de Vaca Muerta, y avanza hacia la decisión final de inversión y su presentación al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). La planta separará los componentes licuables del gas natural —propano, butano y gasolinas naturales—, insumos con gran potencial exportador una vez abastecido el mercado local. La participación de YPF busca asegurar el fluido que procesará la nueva infraestructura y evitar que el gas asociado a la producción de crudo limite la meta de alcanzar 1,5 millones de barriles diarios.
Horacio Marín, presidente y director ejecutivo de YPF, confirmó que el directorio aprobó la participación y adelantó que se firmará con TGS la construcción de este complejo en Bahía Blanca. A diferencia de su posición en Compañía Mega, donde posee el 38% de las acciones, YPF no ingresará como accionista, sino bajo la estructura de productora y cargadora del fluido proveniente de sus operaciones en Vaca Muerta. Las estimaciones de TGS adelantan una producción anual de 2,7 millones de toneladas de líquidos de gas natural y exportaciones por USD 1.200 millones al año, mediante un despliegue de inversión que durará 45 meses y abarcará obras en Neuquén, Río Negro, La Pampa y Buenos Aires.
El diseño técnico contempla la ampliación de la planta de Tratayén, en la provincia de Neuquén, y el tendido de un poliducto de 573 kilómetros de extensión y 20 pulgadas de diámetro hasta Bahía Blanca. Dicho ducto transportará los líquidos a las instalaciones de fraccionamiento y almacenamiento previstas en el sur bonoerense, donde el plan prevé una planta de fraccionamiento con capacidad para 2,7 millones de toneladas anuales de productos C3+ y una terminal marítima con tanques para C3, C4 y C5+, además de nuevas instalaciones portuarias para exportar los derivados. La iniciativa representa la primera planta de procesamiento de gran escala a construir en el país en los últimos 25 años, sumándose a los complejos existentes de Cerri (de TGS) y Compañía Mega.
Foto. ADN Sur
El esquema comercial del proyecto contempla contratos de gas por un período de 15 años. El acuerdo vinculante compromete el abastecimiento de gas por alrededor del 50% del volumen total que podrá procesar la infraestructura, bajo un formato que prevé el pago de una tarifa de procesamiento en Neuquén y la venta de los líquidos resultantes a TGS. La firma transportadora negocia este mismo formato con Pluspetrol, Chevron y Pampa Energía, buscando incorporar a estas compañías en condiciones similares para completar la oferta de gas natural.
TGS está integrada en partes iguales por el Grupo Inversor Petroquímica, de la familia Sielecki, y Pampa Energía, propiedad de Marcelo Mindlin. Esta última firma tiene previsto, además, otro proyecto asentado en Bahía Blanca para producir urea con gas de Vaca Muerta. La lógica de este nuevo emprendimiento responde a una necesidad operativa del desarrollo no convencional: procesar el gas asociado que surge de manera conjunta con la extracción de petróleo.
Para los productores enfocados en elevar la producción de crudo, con la expectativa de lograr envíos al exterior por al menos USD 30.000 millones para el año 2031, la capacidad de tratamiento resulta necesaria para evitar que el gas se convierta en un cuello de botella operativa. De acuerdo con lo informado por la empresa, el desarrollo forma parte de una estrategia para fortalecer la posición de Argentina como proveedor energético en los mercados regionales e internacionales gracias al aumento de la capacidad exportadora que aportará la industrialización de los derivados del gas.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Lola Loustalot | Infobae

