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A pesar del sólido ritmo de comercialización registrado en los últimos meses, el mercado triguero argentino aún guarda un remanente considerable sin comprometer. De acuerdo con un análisis elaborado por A. Rubicondi, F. Pennino, M. Contardi, E. Terré y J. Calzada para la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), a la fecha se lleva vendido el 70% de la producción de trigo de la campaña 2025/26. Si bien este porcentaje se sitúa por debajo del promedio histórico del 86% para esta época, en términos absolutos los 19 millones de toneladas comercializados igualan el récord histórico anotado en 2022. Excluyendo el uso para semilla, el volumen pendiente de venta alcanza los 7,2 millones de toneladas, mientras que la mercadería entregada sin precio fijado ronda las 9 millones de toneladas.
El aspecto más destacado del mes de julio se observó en la aceleración de los compromisos con precio para el trigo de la campaña nueva (2026/27). Durante las últimas semanas de dicho mes, las fijaciones de la próxima cosecha sumaron 573.000 toneladas, cifra que multiplica por 4,5 el registro del año previo y más que duplica el promedio del último lustro. Esta dinámica respondió directamente a la suba en las cotizaciones: mientras el disponible ganó casi 10 USD/t (+5%) situándose en US$ 209/t, la posición futura a diciembre trepó a US$ 218,9/t (+9%). Esta pendiente alcista otorgó tasas de pase para la mercadería diferida de entre 13% y 20% TNA, máximos en cinco años, motivando un récord de operatividad en el mercado a término A3 con más de 1,68 millones de toneladas negociadas en las posiciones de diciembre y enero.
Detrás de este comportamiento de precios subyace el conflicto geopolítico en la región del Mar Negro. Las restricciones impuestas por Rusia al tránsito marítimo en el Mar de Azov tras ataques con drones, sumadas al incremento de los costos del seguro de guerra (que alcanzaron hasta el 2% del valor de las embarcaciones), redujeron las colocaciones externas de Ucrania y Rusia. No obstante, las correcciones a la baja en los precios FOB de ambos países para mantener competitividad encarecieron de forma relativa al trigo argentino en el mercado internacional, restándole fluidez al line-up de embarques, que al 4 de agosto acumuló 339.350 toneladas.


En la Bolsa de Comercio de Chicago (CBOT), los futuros de soja y maíz recortaron entre un 5% y un 6% desde sus picos del 24 de julio. El retroceso estuvo empujado por la baja del petróleo (que volvió al rango de 80-84 USD/bbl tras avances diplomáticos entre EE. UU. e Irán) y el consecuente desarme de posiciones por parte de los fondos especulativos.
A pesar de la caída reciente, los valores continúan operando un 11% arriba en soja y un 5,3% arriba en maíz respecto a comienzos de año. La atención del mercado se desplaza ahora hacia las condiciones meteorológicas en el Medio Oeste de los Estados Unidos, donde más del 50% de la superficie de ambos cultivos atraviesa condiciones de sequía en una ventana crítica para la definición de los rendimientos. La ocurrencia o ausencia de precipitaciones en el cinturón maicero estadounidense continuará marcando el ritmo de la volatilidad del mercado durante todo el mes de agosto.


