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A pocas semanas del inicio de las labores de implantación, el cultivo de girasol se perfila hacia una campaña récord para el ciclo 2026/27. De acuerdo con las estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), la superficie proyectada se ubica en 3 millones de hectáreas, un 5,3% por encima de la campaña 2025/26 y un 33,3% superior al promedio de los últimos cinco años (que se situaba en 2,25 MHa).
La expansión del área sembrada encuentra sus principales impulsores en el sur de la región agrícola (núcleos de Buenos Aires y La Pampa) y en el NEA, donde la disponibilidad hídrica inicial y la búsqueda de cultivos de menor requerimiento financiero apuntalan la intención de siembra.

El informe del Departamento de Estimaciones Agrícolas destaca un comportamiento diferenciado según la zona productiva:
El escenario agrometeorológico estará marcado por la transición hacia "El Niño". Hacia el final del invierno y la primavera se prevé una reactivación de las lluvias sobre el este del área agrícola —lo que podría generar demoras puntuales en las labores de siembra o anegamientos en bajos—, mientras que en el oeste se anticipan temperaturas elevadas que incrementarán la demanda hídrica.
El mercado internacional de aceites vegetales acompaña la previa de la campaña con números positivos. La cotización FOB del aceite de girasol argentino para época de cosecha se sitúa en torno a los 1.314 USD/tn, marcando un incremento del 15% respecto al año anterior y un 24% por encima del promedio de las últimas tres campañas.
A nivel global, la demanda de aceite de girasol registraría un récord histórico de importaciones alcanzando las 14,2 millones de toneladas (+21,3%), con India (3,85 Mtn) y China (1 Mtn) como los principales motores compradores. Si bien se espera una importante recuperación de la oferta por mayores cosechas en la región del Mar Negro (Rusia proyecta una producción récord de 20,7 Mtn y Ucrania 13 Mtn), las tensiones geopolíticas en el Estrecho de Ormuz y los bombardeos a puertos en el Mar Negro continúan sosteniendo los valores del complejo oleaginoso.

En el plano local, si bien se registran aumentos en los costos de implantación —impulsados por subas en combustibles (+49%) y fertilizantes como la urea (+19%) debido a los conflictos internacionales y valores del gas—, la suba del precio internacional del producto superó el incremento de los insumos.
De este modo, la relación insumo-producto presenta una evolución favorable:
En comparación con alternativas como el maíz o la soja, el girasol mantiene un atractivo margen relativo gracias a su menor costo de estructura e insumos, posicionándose como una alternativa altamente competitiva para el ciclo 2026/27.


