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El panorama productivo para los cereales de invierno en el principal socio comercial del Mercosur expone dificultades estructurales y macroeconómicas de cara al nuevo ciclo comercial. De acuerdo con un análisis técnico de datos del organismo oficial brasileño, la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), las proyecciones para la cosecha de trigo del corriente año indican una marcada contracción interanual, alejando las metas gubernamentales orientadas a lograr el autoabastecimiento interno en el mediano plazo.
Los factores determinantes de esta retracción productiva están directamente asociados a los elevados costos de los insumos agropecuarios esenciales —con especial incidencia en el rubro de los fertilizantes nitrogenados y compuestos— junto con el impacto derivado de la aplicación de nuevas regulaciones de control ambiental. Estos componentes desincentivaron la inversión tecnológica y de capital en los principales distritos agrícolas, afectando la superficie total implantada durante la presente campaña triguera.
La caída en los volúmenes de producción se concentra fundamentalmente en el núcleo triguero del sur brasileño. Las estimaciones de las agencias estadísticas sectoriales indican que la disminución de la superficie de siembra se focaliza en los estados de Rio Grande do Sul y Paraná, las dos regiones que concentran históricamente el mayor volumen de oferta del cereal.
Fuente. Bichos de Campo
Respecto al estado de los trabajos, el reporte de la Conab detalla que las labores de implantación ya se iniciaron en todas las zonas agrícolas aptas, cubriendo a la fecha aproximadamente la mitad del área proyectada a nivel nacional. Sobre el total de 6,29 millones de toneladas esperadas, se prevé la exportación de unas 1,56 millones de toneladas, partidas que corresponden genéricamente a granos de calidad inferior para uso forrajero. Por su parte, la demanda nominal en Brasil se proyecta en 11,80 millones de toneladas, un registro que expone estabilidad en comparación con el último lustro pero que marca una sutil contracción en términos per cápita.
El retroceso de la producción doméstica se traduce de manera lineal en un incremento de los requerimientos de abastecimiento externo para la molienda local. De acuerdo con los datos publicados por las agencias del sector, el ciclo comercial 2026 —cuyo inicio formal está pautado para el próximo 1 de agosto— demandará la compra externa de 6,81 millones de toneladas, frente a las 6,18 millones de toneladas consolidadas durante la campaña previa.
Este escenario técnico modifica la correlación de flujos comerciales del cereal en el bloque regional. El estancamiento del consumo nominal en los centros urbanos brasileños amortigua parcialmente la brecha productiva, pero la necesidad física de mercadería importada para el procesamiento de harina reafirma el perfil de demanda estructural que presenta este mercado para los saldos exportables de los países proveedores del Mercosur.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Bichos de Campo

