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El 47º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis —con datos relevados entre el 17 y el 31 de julio de 2026— advierte que las regiones endémicas del país ingresarán a la campaña maicera 2026/27 con una carga de chicharritas considerablemente mayor a la observada durante el año previo. A diferencia de lo ocurrido en 2025, la amplitud térmica y las bajas temperaturas registradas en el NOA y el NEA no han logrado moderar el nivel poblacional del vector.
Según la Red, coordinada por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar) junto al INTA, Aapresid, CREA, AAPPCE y la EEAOC, el insecto continúa presente en más del 98% de las localidades monitoreadas del norte argentino, registrando en un 60% de ellas la categoría de abundancia máxima (más de 100 adultos por trampa).

El reporte técnico refleja una clara brecha en la dinámica de la plaga entre el norte del país y las zonas templadas:
Frente a este escenario, los especialistas de la Red remarcaron la necesidad de sostener un monitoreo activo y continuo hasta las etapas finales de la cosecha de los maíces tardíos.
El foco principal de atención médica y técnica se centra en el control de las plantas voluntarias de maíz (conocidas como "guachas") en lotes recolectados. Estos hospederos actúan como un "puente verde" clave que garantiza la supervivencia del Dalbulus maidis y la continuidad del complejo del achaparramiento (Corn Stunt Spiroplasma - CSS) entre una campaña y la otra. Asimismo, los técnicos sugieren evaluar medidas de control complementarias ante la posibilidad de que los factores ambientales no generen una mortalidad natural suficiente antes de las siembras del nuevo ciclo.

