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La primera estimación nacional para la campaña agrícola 2026/27 proyecta una importante reconfiguración de la superficie sembrada en la Argentina. La intención de siembra de maíz registra una caída interanual del 7,3%, equivalente a 600.000 hectáreas menos, debido a la combinación de altos costos de flete, margen de rentabilidad ajustado y la persistencia de la chicharrita (Dalbulus maidis). La soja se encarga de absorber esa superficie, marcando un cambio de tendencia con un incremento del 3,7% en su área implantada.
El relevamiento actualizó los datos de la campaña maicera 2025/26, confirmando una siembra récord de 11,0 millones de toneladas/hectáreas (un incremento del 33% respecto del ciclo previo) tras sumar 800.000 ha en la medición nacional (370.000 ha en Córdoba, 80.000 ha en Santa Fe y 390.000 ha en las provincias del norte). A pesar de los daños causados por el Spiroplasma —que restó unas 2,0 Mt al balance final—, la producción alcanzó un hito histórico de 70,5 Mt.
En cuanto a las labores de recolección del maíz tardío de dicho ciclo, las condiciones inusualmente húmedas y cálidas de julio paralizaron la cosecha en un 75% de avance, frente al 88% registrado a la misma fecha del año previo. La reciente entrada de un frente frío acompañado por fuertes ráfagas de viento provocó el vuelco de hasta un 40% de los cuadros en zonas del Chaco y sectores de Córdoba, obligando a emplear cabezales sojeros para el rescate de la espiga. En La Pampa, el crecimiento de la superficie maicera evidenció además problemas por falta de capacidad e infraestructura de secado.

Para la nueva campaña 2026/27, la intención de siembra maicera se ubica en 10,4 millones de hectáreas. De esta superficie, 8,7 M ha se destinarán a la cosecha de grano comercial, lo que permitiría alcanzar una producción proyectada de 66,0 Mt en un escenario climático normal. Si bien representará la segunda mayor siembra de la historia nacional, la reducción de área se concentrará en las provincias del NOA y NEA, donde los costos de control de la chicharrita (estimados en unos 55 US$/ha para cinco aplicaciones) sumados al flete a puerto en distancias superiores a los 400 km dejan al cultivo fuera de margen económico. Asimismo, en la franja este de Buenos Aires influye el temor a excesos hídricos y napas altas.

