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El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria y las estaciones experimentales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en la Patagonia Sur concretaron una serie de evaluaciones en territorio austral para determinar la viabilidad productiva de híbridos de maíz de ciclo corto adaptados a condiciones climáticas rigurosas. La iniciativa responde a la necesidad de fortalecer los esquemas agrícolas locales y aportar nuevas herramientas operativas a la ganadería extensiva —predominantemente ovina y bovina—, cuya mejora se encuentra condicionada por la baja oferta forrajera de las pasturas naturales de la región. Los ensayos se llevaron a cabo en articulación con la empresa semillera Laboulet Semences, focalizándose en el análisis del desarrollo, rendimiento y comportamiento fenológico de los materiales genéticos ante ventanas de cultivo acotadas y temperaturas base inferiores a los seis grados centígrados.
De acuerdo con las precisiones brindadas por Santiago Toledo, especialista del INTA Santa Cruz, las experiencias desarrolladas en la localidad de Perito Moreno bajo condiciones de riego complementario arrojaron resultados promisorios para la generación de forraje, ensilaje y grano. Las variedades evaluadas demostraron atributos específicos de resistencia a heladas moderadas en fases críticas del crecimiento y una alta tasa de secado rápido, completando su ciclo en un período estimado de 100 a 120 días. Los parámetros técnicos relevados por la institución técnica arrojaron rendimientos de hasta 7.000 kilos de grano por hectárea, valores de entre 80 y 120 toneladas de material vegetal verde y registros de 15 a 26 toneladas de materia seca de planta entera, lo que constituye un antecedente relevante para estabilizar la oferta nutricional estratégica durante los baches estacionales de otoño e invierno.
En paralelo, la investigación se extendió hacia la zona cordillerana del noroeste de Chubut, donde el personal técnico del INTA Esquel evaluó el comportamiento de seis híbridos hiper precoces en los campos experimentales de Trevelin y El Hoyo. El responsable de los ensayos en dicha jurisdicción, Guillermo Lexow, detalló que en Trevelin la mayor producción de planta entera correspondió a la variedad Tirnavia, que alcanzó las 22.120 toneladas de materia seca por hectárea, superando en un 88% el rendimiento fijado por el material Zeta 125, mientras que las marcas de grano oscilaron de manera general entre los 6.000 y los 8.850 kilos por hectárea. Asimismo, en las parcelas de El Hoyo se destacaron los rendimientos de LS Joalia y Zeta 125 con marcas superiores a los 12.000 kilos por hectárea, si bien los investigadores recomendaron dar continuidad a las evaluaciones durante los próximos ejercicios estacionales a fin de optimizar la estabilidad estadística de los cultivos en la comarca andina.


