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La campaña de soja 2025/26 cerró con una siembra de 16,8 millones de hectáreas a nivel nacional, una reducción del 8,7% respecto de la campaña 2024/25 y un 1,3% por debajo del promedio de las últimas cinco campañas, que se ubica en 17,02 millones de hectáreas, según el informe de cierre de campaña difundido por el Departamento de Estimaciones Agrícolas y el Instituto de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
De acuerdo con el reporte, la humedad superficial durante la ventana de siembra fue óptima tanto para la soja de primera como para la de segunda en la mayor parte del área agrícola, aunque se registraron excesos hídricos en el centro de Buenos Aires, donde la falta de piso complicó las labores. Un inicio de verano con estrés hídrico comprometió el comienzo del período crítico de la soja de primera y el crecimiento inicial de la de segunda, pero las precipitaciones de febrero —pese a su distribución heterogénea— permitieron recuperar la humedad del perfil del suelo y sostener una condición hídrica adecuada durante la etapa final de definición del rendimiento.
En ese contexto, el rinde promedio nacional se ubicó en 31,3 quintales por hectárea, un 9% por encima del promedio de las últimas cinco campañas si se excluye la 2022/23, marcada por una sequía severa. La combinación de menor superficie con mejor productividad derivó en una producción total de 50,1 millones de toneladas, apenas 200.000 toneladas por debajo de la campaña anterior.


