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La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP) fue sede de una reunión técnica de trabajo orientada a impulsar la competitividad internacional y la valorización comercial de la carne vacuna de origen nacional. Durante las deliberaciones, en las que participaron representantes y referentes de todos los eslabones de la cadena cárnica bovina, el eje central estuvo enfocado en el análisis, revisión y optimización del Protocolo Voluntario del Sistema de Tipificación de Calidad de Carne Bovina, un marco regulatorio complementario que se rige bajo los parámetros de la Resolución N° 195/2019 y que cumplió siete años desde su entrada en vigencia.
La normativa bajo análisis establece un esquema de medición estructurado sobre parámetros científicos específicos ligados de forma directa a la calidad del producto final, permitiendo una diferenciación precisa de los cortes de acuerdo con sus cualidades intrínsecas. Entre los factores técnicos evaluados por el protocolo se encuentran el pH, el nivel de marmoleo, el área de ojo de bife, el espesor de la grasa dorsal y la coloración observable tanto en la grasa como en la masa muscular. Estas variables de medición coinciden metodológicamente con las herramientas de clasificación empleadas por los complejos agroindustriales más desarrollados a nivel internacional, tales como el Sistema de Calidad de Carnes del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y el estándar AUS Meat administrado en Australia.
De acuerdo con las conclusiones técnicas derivadas del encuentro sectorial, el propósito estratégico de este sistema voluntario radica en consolidar una metodología objetiva que actúe como un nexo directo entre la oferta de la producción primaria y las demandas específicas de la industria y la exportación. Las autoridades nacionales y las cámaras empresarias remarcaron que el funcionamiento del protocolo dota a los frigoríficos y productores de elementos objetivos para transferir información de valor sobre los procesos productivos, optimizando la previsibilidad operativa y la eficiencia general de la cadena, al tiempo que garantiza un idioma técnico común que respalda el posicionamiento del valor de la carne argentina ante las nuevas expectativas de los consumidores en las terminales del mercado interno y externo.

