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La pesquería de merluza común (Merluza hubbsi) consolidó una tendencia de alta actividad extractiva durante los primeros cinco meses del corriente ejercicio. Según las estadísticas oficiales de la cartera agroportuaria nacional, recopiladas con corte al 26 de mayo de 2026, los desembarques totales de la especie alcanzaron las 120.042,8 toneladas en todo el litoral marítimo argentino. La cifra representa una expansión neta de 6.939,1 toneladas frente a las 113.103,7 toneladas registradas en el mismo período operativo del año 2025, lo que equivale a una variación positiva del 6,1% interanual.
El análisis por stock biológico ratifica que el caladero mantiene una disponibilidad sostenida del recurso, avalada por los monitoreos del INIDEP:
El stock sur del paralelo 41°S continuó funcionando como la columna principal de la pesquería al aportar 107.103,3 toneladas en lo que va del año, lo que marca un incremento del 5,7% respecto a enero-mayo del ciclo previo.
La captura de merluza al norte del paralelo 41°S, dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), experimentó un salto sustancial al registrar 9.852,3 toneladas, volumen que representa prácticamente el doble del acumulado comparable de 2025.
El puerto de Mar del Plata revalidó su condición de principal nodo receptor y procesador de la especie al concentrar el ingreso de 71.971,1 toneladas de merluza hubbsi al 26 de mayo. Al interior de los muelles locales, las descargas procedentes del stock sur totalizaron 60.122,7 toneladas, evidenciando el peso estratégico de la flota de fresqueros de altura, la cual acaparó un global de 80.716 toneladas de captura entre todas las jurisdicciones de operación.
La mayor densidad biológica detectada al norte del 41°S —particularmente en la zona conocida como la barranca— introdujo modificaciones de fondo en la logística de las empresas armadoras de Mar del Plata. Al localizarse el recurso a una distancia estimada de entre 16 y 18 horas de navegación, los buques fresqueros de altura lograron estructurar mareas cortas y de alta eficiencia extractiva, completando cargas de entre 2.000 y 2.500 cajones en apenas tres jornadas de pesca efectiva.
Foto. Onda Cero
Sin embargo, los representantes del sector privado aclararon que este incremento del esfuerzo pesquero en las áreas más próximas al puerto responde a una estrategia de supervivencia económica y no a una mejora en los márgenes netos de ganancia. Ante la imposibilidad de trasladar los aumentos de costos a los valores de primera venta en la banquina, las firmas apuestan a la escala y a la rotación permanente para licuar los gastos fijos de combustible (gasoil), insumos navales y mantenimiento técnico por cada cajón desembarcado. La variable cantidad funciona así como un mecanismo defensivo para compensar el retraso cambiario y el estancamiento de los precios internos.
El escenario de abundancia en las capturas exhibe su contracara en la infraestructura de tierra y en el esquema de cobros. Los armadores locales señalaron que, cuando las condiciones climáticas adversas obligan a concentrar las descargas de varios buques de gran bodega en un lapso de dos o tres días, el muelle sufre cuellos de botella operativos que desordenan la comercialización de la materia prima fresca. Al tratarse de un producto perecedero que exige celeridad para su procesamiento o envío a cámaras de frío, la saturación de la oferta presiona a la baja los valores puntuales y estira los plazos de pago en la cadena de distribución.
La problemática comercial se agrava ante la ausencia de herramientas de financiamiento bancario ágiles, lo que obliga a los propietarios de los barcos a sostener de manera propia la rueda de pagos de los compradores intermedios y de las plantas procesadoras en tierra. Estas últimas enfrentan a su vez un panorama complejo condicionado por el encarecimiento de las tarifas de energía eléctrica, los fletes logísticos y la lentitud del mercado exportador, donde los retornos de las divisas por ventas al exterior suelen demorar un mínimo de tres meses desde el despacho de la mercadería procesada en filete o congelado.
Finalmente, el sector monitorea la evolución de las negociaciones paritarias correspondientes al período 2025-2026 para el personal embarcado de la flota fresquera, un frente de discusión laboral que permanece atravesado por las dificultades institucionales de público conocimiento en el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU). Asimismo, la permanencia en los muelles locales de barcos que tradicionalmente migraban hacia los puertos de la Patagonia para la campaña del langostino incrementa la masa de pescado fresco volcada sobre Mar del Plata, obligando al eslabón armador a absorber un capital de trabajo equivalente a dos o tres bodegas completas para mantener el ciclo operativo sin resentir el empleo dependiente.
Redacción por dataPORTUARIA
Fuente: Pescare

